Tu debilidad, es tu fortaleza.

Creo que culturalmente estamos acostumbrados a ver nuestras debilidades como algo “negativo.” Hemos escuchado muchas veces, de diversas personas a lo largo de nuestras vidas que no somos buenos para tal o cual cosa y nos hemos quedado con esa información, como si fuera nuestro eje transversal.

Sin embargo, conforme ha ido pasando el tiempo y con la fortuna de alinear equipos de trabajo, dar cursos y clases, he ido confirmando que eso es una equivocación.

Mis “debilidades” son mi fortaleza.

Todo eso que “no soy,” me ha abierto un abanico de posibilidades increíbles para intentar hacer algo nuevo y me ha permitido descubrirme bajo una nueva luz, para mejorar algo que ya sé hacer o simplemente, para mirar con satisfacción lo que hago mejor y dedicarle más tiempo.

Los “no” a veces sirven para que veamos en dónde están los “sí,” funcionan como un faro guía.

Somos seres orgánicos, cambiamos física, mental y emocionalmente todo el tiempo y lo que hoy “no somos” quién sabe, tal vez con el tiempo -si nos interesa- podamos serlo. ¡Uno nunca sabe realmente de lo que ES capaz hasta que lo intenta!

En mi experiencia, he visto florecer individuos que en su momento dijeron: “Yo no sirvo para hacer estrategias”o “Soy un pésimo vendedor” y hoy están cosechando éxitos en esas áreas, que en otro tiempo y espacio consideraron imposibles. Sus “debilidades” les han permitido reinventarse, redescubrirse bajo una nueva luz y se han dado cuenta que simplemente eran fortalezas en proceso de crecimiento.

Así que en pleno cierre de un 2020 muy interesante, me pregunto…

¿Cuáles son esas “debilidades” que enfrentaste estupendamente este año y que hoy son tus fortalezas?

Es momento de reconocerte a ti mismo, lo has hecho muy bien y lo seguirás haciendo mejor. Confía en ti.