Responsabilidad.

La capacidad de responder.

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De acuerdo con la RAE la responsabilidad es la capacidad en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Ahora, cuando llevo esto al escenario con mis clientes de Agile y empezamos a trabajar en las responsabilidades de sus colaboradores, les sorprende darse cuenta que a veces son ellos, como directores, team leaders o coordinadores, los que juegan el rol de «obstáculo» para que el equipo asuma sus responsabilidades.

Tu equipo -que cabe mencionar está contigo porque ya pasó los filtros necesarios para determinar si tiene el perfil y la capacidad para formar parte de la organización- tiene la capacidad de responder. El punto es que NECESITAS dejar que lo haga.

Asignar tareas o proyectos forma parte del día a día, de acuerdo. Y cada solicitud tiene fechas de entrega muy precisas en la mayoría de los casos, también de acuerdo, así que entonces el siguiente paso es confiar en la capacidad de responder de tu equipo.

Porque asumo que todos están en la misma frecuencia y tienen la misma agenda ¿cierto?, así que es obvio que ellos saben sus tareas y las fechas de entrega. Entonces, ¿qué te parece si dejas que se organicen de la mejor manera para ellos y permites que te demuestren de lo que son capaces?

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La mayoría de las veces, mis clientes se sorprenden de lo que su equipo es capaz de hacer cuando confían en ellos: Abrazan las tareas y la responsabilidad de una manera impresionante y lo que normalmente escuchamos como «se pusieron la camiseta» no es otra cosa que la respuesta a la confianza depositada en ellos por parte de los directores, coordinadores o team leaders.

Si le asignas una tarea o un proyecto a alguien y lo haces responsable de ello, es porque confías en su capacidad de responder.

Y si te asignan una tarea o un proyecto, ¡es porque confían en tu capacidad de responder!

Así que este es un buen principio para ambas partes para demostrar la confianza y la capacidad de responder ¿no te parece?

Y si lo que te preocupa la visibilidad de los avances del proyecto o quieres saber en tiempo real en qué está cada uno de los integrantes de tu equipo, eso tiene solución. Déjame ayudarte a encontrar la metodología ágil ideal para ti, para tu organización y tus equipos de trabajo.

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El primer paso es saber lo que quieres.

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Estamos en la primera semana del 2022, llenos de planes, de ideas, algunos, replanteándose lo que harán en su siguiente paso y sin embargo, llenos de esperanza por lo que viene.

Sin importar lo que haya pasado el día de ayer «o el año pasado» el momento es ahora. Es hoy, este instante en el que estás, definiendo lo que quieres hacer con tu vida personal o laboral, con los planes que tienes y con los cambios que estás enfrentando.

Y algo que escucho constantemente en las asesorías, es:

«No sé exactamente qué es lo que quiero.»

Y de eso se trata este post, de ayudarte a saber qué es lo que quieres.

Para algunos, el objetivo es claro desde el inicio. Nos resulta fácil identificarlo porque resalta entre cientos de ideas y si bien en ese momento no sabemos con precisión cómo lo vamos a lograr, no es relevante. Sabemos que todo se irá acomodando y que de una u otra forma -a veces inexplicable- el camino se irá revelando ante nosotros, para dar las vueltas a izquierda o derecha que sean necesarias y sabiendo que pase lo que pase, vamos a tomar las decisiones correctas.

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Sin embargo, para otros, a veces puede ser un poco complicado y estresante definir el objetivo y sin embargo, en mi experiencia, puede ser más sencillo, mira, tal como le digo a mis clientes: Haz una lista de todo lo que no quieres.

Una vez que tengas esa lista, todo cae en su lugar, todo es más sencillo, porque lo que no aparece en esa lista es lo que quieres o lo que se acerca más a ello. ¡Por default!

Esto tiene que ver con la perspectiva que tenemos cada uno de la vida. A veces, por cuestiones académicas, laborales o familiares, las personas se acostumbran (porque es eso, solo un hábito de pensamiento) a detectar los «NO.» Lo que no les gusta, lo que no funciona, lo que no les interesa, lo que no quieren.

En ese caso, es solo cuestión de optimizar esta forma de ver la vida. Si ya sabes lo que NO quieres, todo lo demás es lo que tiene posibilidades, lo que sí te interesa.

Y una vez que lo has definido o detectado, llega una maravillosa sensación de alivio, de paz y tranquilidad porque SABES hacia donde te diriges. Tu GPS interior empieza a funcionar y tienes un rumbo, una dirección clara.

No importa que hayan baches en el camino o que de pronto tengas desviaciones, igual sabes hacia dónde vas y entonces, cada día, forma parte de ese viaje, de la construcción de tu sueño o el desarrollo del tu proyecto. Sabes que cada día avanzas hacia el lugar al que quieres llegar y simplemente te relajas.

¿Y por qué es importante saber lo que quieres?

Porque saberlo te da claridad y la oportunidad de visualizar los pasos a seguir, de ser paciente y compasivo contigo mismo en el proceso y te ayuda a darle continuidad a ese plan personal o proyecto profesional, porque dentro de ti, sabes que Roma no se hizo en un día y que cada paso que das te acerca a lo que quieres.

LVM / Asesora de alineación para mejorar la productividad

lia@sumoftalents.com

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