Omar Marín.

El creativo que conquista día a día la antigua Tenochtitlan.

Foto: cortesía Omar Marín
Foto: cortesía Omar Marín

Cuando observas a Omar mientras trabaja en su computadora, con los audífonos puestos y completamente alejado de lo que pasa a su alrededor, es difícil imaginar su personalidad.

Sin embargo, una vez que conversas por primera vez con él, descubres a un ser humano genial, divertido, lleno de chispa y de una  una disposición extraordinaria a aprender cosas nuevas, decidido a aportar todo lo que tiene y a sumar todo lo que puede, tanto para los equipos de trabajo como para los clientes.

Aprovechando un espacio entre la locura del trabajo remoto, le pedimos una entrevista y este es el resultado.

Nombre completo: Omar Marín Blancarte

Profesión: Creativo Publicitario 

ST: ¿De dónde eres originario, Omar? 

OM: Nací en la ciudad de México pero durante toda mi infancia me hicieron creer que había nacido en Durango, mis papeles oficiales están registrados así. Crecí en la ciudad Monterrey, Acapulco, Michoacán, Ciudad De México, Querétaro y Tijuana. Una mezcla de todo lo anterior.  

ST: Cuéntanos por favor cómo y en qué momento surge la inquietud por residir en la CDMX, ¿Hubo algo que detonó ese deseo? ¿Tal vez algo en la etapa de estudiante?

OM: El nivel medio superior lo hice aquí, en la CDMX. Justo después de mi graduación un camión se llevó todas mis pertenencias y juré nunca volver a esta ciudad, era muy joven para hacer esa clase de falsas promesas. Fue hasta los 24 años cuando me encontraba trabajando en Grupo W, una agencia digital establecida en Saltillo Coahuila cuando me propuse de, a como diera lugar, mejorar mi calidad de vida, la Ciudad de México, parecía (y es) una gran opción para hacerlo, así contra pronóstico, sin empleo establecido y sin dudar, empaqué mis cosas y me prometí nunca regresar, esta vez no era tan ingenuo, así decidí que no importará qué, conquistaría la antigua Tenochtitlan

ST: Hablar de creatividad puede ser muy subjetivo, sin embargo me gustaría que nos dijeras, para ti, qué significa SER creativo.

OM: Todos somos seres creativos, es algo intrínseco de nuestra humanidad, es como hablar de respirar o dormir. Ya que la creatividad es la hija de la necesidad. Cuando más necesitamos algo, más creativos nos ponemos. La diferencia está en que cada uno, tiene necesidades diferentes.  

En el caso de nuestra industria, un creativo es alguien que explora, se equivoca, aprende y mejora. El proceso siempre debe contemplar creación y reflexión. Si alguien solo piensa ideas, no es creativo, solo es reflexivo. 

 

Foto: cortesía Omar Marín
Foto: cortesía Omar Marín

ST: Esta pregunta es un clásico, pero resulta inevitable hacerla en esta industria: ¿Cómo -o cuándo- descubres que lo tuyo es la creatividad? ¿Recuerdas cuál fue el momento ¡Ajá! en el que decidiste que querías dedicarte a esto?

OM: Ojalá tuviera un momento de ¡EUREKA! Como el Doc. M. Brown al descubrir los viajes en el espacio- tiempo de la saga “volver al futuro”. Pero no es así, fue un trabajo y descubrimiento que se fue dando a lo largo de años de trabajo. Mi primer empleo fue como animador flash y después como programador en el mismo programa, poco a poco, tanto los proyectos complejos, clientes inconscientes, diseñadores, jefes intolerantes e incluso chicas de cuentas odiosas, fueron moldeando mi pensamiento y las funciones de mi puesto, que por necesidad, desarrollé skills que me permitieran sobresalir y lograr propuestas creativas sólidas, relevantes y ejecutables.

Aunque, si algún día alguien hiciera una saga de mis aventuras, tendría que retratar mi antiguo yo de la preparatoria, en el certamen “Video de generación”. Cuando después de una producción de semanas, dos computadoras que tronaron y mis amigos impacientes, lograron ver un cortometraje que yo escribí, edité y proyecté frente a toda la generación. Ganamos el primer lugar, recuerdo por primera vez en mi vida, cuando rodaron los créditos, escuchar un estruendoso aplauso, gritos, mientras sentía un escalofrío que recorría mi espalda cuando todos me voltearon a ver, no sabía qué hacer. En ese momento también era muy joven para entender que esto, era creatividad y que además me podía dedicar a ello, no lo supe identificar, mucho menos los exámenes de vocación profesional.

ST: Vamos a tus inicios, normalmente uno hace pruebas de copys o de conceptos en las agencias, para que puedan evaluar lo que piensas y lo que escribes, ¿recuerdas cuál fue la primera prueba que hiciste? ¿recuerdas la marca? Cuéntanos un poco de ese momento y cómo fue cuando te dijeron que estabas aceptado.

OM: Las dos primeras agencias entré gracias a la animado que era mi portafolio, una página web que yo mismo diseñé y animé, una mezcla de objetos raros como pies, pastillas y bocinas con música hicieron que me sobresaliera de los demás candidatos. No hubo pruebas. 

Pero la mayor y primera prueba a la que me enfrenté fue Digital Invaders, una extinta escuela de creatividad digital, en el que durante casi 4 meses desarrollamos cerca de nueve proyectos en conjunto con otros 14 estudiantes. Sin marcas, pero con brief. 

Ejemplo: Una de las mayores pruebas fue crear una experiencia religiosa pero digital. Así de locos estaban aquellos briefs. Más de la mitad de mi generación y yo, fuimos contratados al día siguiente de nuestra graduación.

ST: Con el tiempo,  uno trabaja con tantos clientes que algunos se te van olvidando, sin embargo, hay algunos que permanecen grabados en la memoria porque fueron un gran reto o porque te dieron inmensas satisfacciones. ¿Cuáles han sido las cinco lecciones principales que has aprendido hasta hoy de los clientes con los que has trabajado?

OM: Paciencia, tolerancia a la frustración, pensamiento estratégico, desapego a las ideas, evolución constante.   

ST: Hoy por hoy formas parte de P1stache, una de las agencias jóvenes y fuertes de la industria de los eventos y las experiencias. Eres el creativo titular de uno de los teams. ¿Qué es lo que más te gusta de esta nueva etapa de tu vida en esta agencia? ¿Hay algo que estés aprendiendo aquí que te mueva? ¿Nos cuentas?

OM: Entrar a P1stache ha sido una de las sorpresas menos esperadas de mi carrera, es un grupo de personas con algo en común: Todos queremos estar allí. 

Me gusta el ambiente, los clientes, la relación que tengo con mi líder y con mis compañeros, me gusta donde está ubicada, me gusta la vibra, incluso hasta el nuevo baño me gusta. 

Estoy aprendiendo mucho de SCRUM y de Lía, nuestra Scrum Master, me gusta saber que cualquier proyecto, sin importar su inmensidad, puede ser seccionado en entregas simples, eso jamás lo había visto en la industria, ni siquiera en las grandes agencias, donde la mayoría son dormitorios donde grandes amigos buscan el chequesote de fin de año y esas prestaciones que te esclavizan a no renunciar. Me gusta saber que puedo hacer la diferencia, la calidad humana con la que se nos trata, saber que mis ideas sí son escuchadas (aunque no sean brillantes) pero que, entre todos, las hacemos brillar. Eso me mueve, el trabajo que juntos podemos hacer y las personas en las que nos podemos convertir. 

Foto: cortesía Omar Marín
Foto: cortesía Omar Marín

 

ST: Pasemos ahora a uno de tus matices como creativo: tienes un podcast y haces stand up comedy, ¿Nos cuentas un poco más de estas actividades? ¡Y por favor danos los links donde pueden seguirte y conocer más de tu trabajo!

OM: Alone up there:

Existe una libertad creativa total que nunca había sentido, hasta que me paré en un escenario, apagaron las luces, tomé un micrófono pinche y sin poder ver a la gente a los ojos les conté de mis dolores más profundos y verdaderos, provocandoles una risa la cual, olvidarían. Hacer stand up, es una plática contigo mismo, es enfrentar tus miedos, diseccionarlos y sanarlos. También es el trabajo de un alquimista, es convertir la mierda en oro. Es un acto impositivo, de superioridad y sobre todo narcisista, esos son los verdaderos demonios a vencer. Una vez dominada la rutina, nos acostumbramos a recibir nuestra dosis de aplausos, aceptación y endorfinas que solo el escenario provoca. Es alcohol en martes y miércoles y jueves y no se diga el fin de semana o con los clientes ebrios que nos piden que nos quedemos a la fiesta y pues nos quedamos. También es una puerta falsa a un mundo de máscaras y envidias. Un juego bastante sucio para que el juega limpio. 

Al principio es un camino muy cruel, lleno de noches tristes, interrupciones de gente que no le importas y nunca le vas a importar. Es una noche de gloria y risas, seguida de dos o tres de desprecio y burla. Pero es un precio, que estuve y estoy dispuesto a pagar, porque aprendí que no gana el más chistoso, sino el más disciplinado.

El podcast de Yakko: 

Es un experimento, un ejercicio, una promesa cumplida. Vuelvo a sentir esa libertad creativa pero con otros recursos y limitantes. A diferencia del stand up, aquí sí hay espacio para el y los errores, se corta y se edita, en el escenario no, aunque eso pareciera un punto a favor me he topado con mil problemas para hacerlo nacer, aún no está como a mi me gustaría que esté, pero existe y ese es el primer paso para lograr una mejora. Estoy muy emocionado con el tercer episodio, he logrado ver errores y ahora los he corregido. 

Aquí me pueden seguir: @YoSoyYakko en IG

Screenshot IG @yosoyyakko
Screenshot IG @yosoyyakko

y El Podcast de Yakko en Youtube.

Screenshot YouTube El Podcast de Yakko
Screenshot YouTube El Podcast de Yakko

ST: ¿Cómo te gustaría ser recordado a nivel profesional, Omar?

OM: Como un miembro del equipo que aportó tanto como para volver el trabajo de todos una referencia. 

ST: ¿Y a nivel personal?

OM: Como una persona llena de energía positiva, que además la contagia y comparte. 

ST: Imagina que pudieras viajar a un momento específico de tu vida ya sea pasado o futuro y que en ese viaje podemos acompañarte ¿Cuál sería y por qué? ¿Qué te gustaría mostrarnos? ¿Qué querrías compartir con nosotros?

OM: Definitivamente no el futuro, pero sí en el pasado. Tenía casi ocho años de vida, fuimos de visita al parque Fundidora en la ciudad de Monterrey, mi papá es militar y casi nunca salíamos de paseo, era una salida muy esperada por mi familia, fuimos a ver una exposición de dinosaurios que recorría Estados Unidos y que en ese momento se encontraba en la explanada principal del estado de Nuevo León.

Recuerdo que entré con toda mi familia, pero ellos de alguna manera se perdieron en las distintas salas, yo caminé hasta la principal, estaba oscura y tenía miedo, al entrar se iluminó un enorme dinosaurio que mostraba los dientes y además comenzó a moverse,  yo comencé a llorar, me encogí estaba seguro que era el fin, me paralicé y no podía moverme más, llegó mi papá, me levantó, me tomó entre sus brazos y me dijo que esas criaturas solo podían vivir en mi imaginación, que no me harían daño y que si por alguna razón se acercaban demás, él les daría un disparo con su calibre 45, un arma de uso exclusivo del ejército mexicano y que a la fecha aún guarda en su buró, al lado donde duerme. Ese mismo año, descubrí que los reyes magos eran mis padres, que las niñas sangraban a cierta edad y que los adultos beben para olvidar sus problemas. Pero también descubrí que podía imaginar cosas que no existían y hasta llegar a provocar miedo en los demás, menos en mi papá, porque les puede disparar. 

ST: Ya rumbo al cierre y con ganas de repetir esta charla, ¿Cuáles crees que son los retos de la creatividad en este momento del COVID-19?

OM: Resolver las necesidades primarias, es un hecho que el mundo que conocíamos murió y desgraciadamente con él, muchas personas. Seremos la generación que sobrevivió (esperemos) a una tragedia mundial, lo peor aún está por venir, pero también lo mejor.

No volveremos a ver una gripe como algo cualquiera, nuevas ideas y nuevos chistes están saliendo de aquí. 

 

Foto: cortesía Omar Marín
Foto: cortesía Omar Marín

ST: ¿Y los retos que van a enfrentar los creativos después de que pase todo esto?

OM: NPI

ST: Dime algo Omar, ¿eres dulce? ¿salado? ¿ácido? ¿amargo? o agridulce

OM: Dulce al principio pero picoso al final

ST: Juguemos un juego:

Si fueras un libro serías… Las Batallas en el desierto de José Emilio Pacheco

Si fueras un color serías… Azul 

Si fueras una bebida serías…Un mezcal, sin naranja ni sal. 

Si fueras un planeta serías… Mercurio.

Si fueras un animal serías… Un lobo.

Si fueras una herramienta de cualquier tipo, serías… Yesca y chispa

Si fueras un momento del día serías… Jueves

Si fueras un idioma serías… Latín 

ST: Por último, ¿qué consejos le darías a los chavos que quieren integrarse a la industria creativa?

OM: Yo les diría: No lo hagas. A menos que te ruja un fuego en las tripas y que después de haber probado muchas cosas creativas como pintura, escultura, canto etc. no sale de ninguna otra manera, vas entra. Pero, desde el semestre uno te vas a una agencia, si logras terminar tu carrera con dos años de experiencia en cualquier agencia, te darás cuenta si de verdad naciste para esto o solo eres un frustrado más del montón. 

ST: ¿Algo más que nos quieras contar?

OM: Esperen el episodio número tres de mi podcast, los sorprenderá.