La importancia de la práctica.

Se trate de lo que se trate, tal como lo dice la frase: “La práctica hace al maestro”

Ya sea que sea un tema académico, la búsqueda de un nuevo tipo de alimentación para bajar de peso, una nueva rutina de ejercicios, aprender un nuevo idioma, preparar un nuevo platillo… lo que sea, se necesita práctica.

No hay forma de que con la simple lectura de lo que se pretende hacer, se llegue a realizar con soltura el ejercicio o se aplique con facilidad el concepto.

Puede estar muy bien explicado, maravillosamente ejemplificado e incluso bien ilustrado, pero eso no basta. Para aprender hay que ejecutar la acción, hay que seguir las instrucciones o las indicaciones necesarias, PERO HAY QUE HACERLO.

La teoría nos da las bases y explica amplia y profundamente el por qué de las cosas, nos da razones y la fundamentación de ello, pero solamente la ejecución es la que nos va a permitir comprender y aprender por completo el tema del que se trate.

La práctica es la que nos permite equivocarnos, revisar en dónde estuvo el error, volver a intentarlo tantas veces como sea necesario y así, ser mejores día con día.

Foto: Pixabay
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El desarrollo profesional.

Es responsabilidad de cada uno.

Foto: Pinterest
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Lo primero es que nos pongamos de acuerdo en estos conceptos:

Cuando hablo de desarrollo profesional, me refiero a todo lo que sea útil para el crecimiento de un individuo en su profesión. Esto puede ser aprender un nuevo idioma, certificarse en algo, aprender algo de un área con la que colabora normalmente, a utilizar una nueva herramienta digital o incluso a manejar un nuevo tipo de transporte o de maquinaria. Todo depende a lo que cada uno nos dediquemos.

Y cuando hablo de responsabilidad, me gustaría que sea desde esta perspectiva positiva: “Capacidad de responder” porque lamentablemente, esta palabra es para muchas personas un peso enorme en su vida.

Puestos los conceptos sobre la mesa, pasemos a la acción.

Creo firmemente que el desarrollo profesional es responsabilidad de cada uno.

Si formas parte de una empresa y se ocupan por brindarte cursos o talleres para capacitarte o para actualizarte, es algo estupendo. Pero si eso no sucede, de ti depende seguir estudiando, aprendiendo y desarrollándote. Porque -en caso de que no te hayas dado cuenta- TÚ eres tu activo más importante.

Ahora bien, si eres emprendedor o freelance, con mayor razón eres responsable de tu desarrollo profesional, porque el barco que diriges es tuyo.

No, no estoy hablando de que inviertas miles de pesos en cursos extra, maestrías o certificaciones.  Si tienes las ganas de hacerlo y el capital para ello, genial. Si no es así, no pasa nada, siempre hay alternativas.

Y tampoco se trata de que sacrifiques tus horas de descanso estudiando como un loco. La vida es equilibrio. Recuérdalo.

Se trata de que estés consciente que nadie se puede actualizar por ti, que nadie puede saber lo que te hace falta aprender, porque el que está en la cancha eres tú.

Lo que para mí es vital en términos de formación profesional, posiblemente para ti sea algo irrelevante. Está bien. Somos individuos y aunque pudiéramos compartir profesión, nuestras áreas de desarrollo son distintas y por lo tanto nuestras necesidades también.

Busca alternativas en línea, compra libros, pide asesorías, ve a talleres… Haz lo que tengas que hacer, pero no te detengas. Eres el responsable de tu vida, de tu carrera, ¿por qué no dedicarle unos minutos a algo que te puede reportar ventajas o ganancias a mediano plazo?

Ya sea que se trate de mejorar lo que sabes o de empezar desde ceros, siempre hay alternativas para ello.

No esperes a que “alguien” más haga algo por ti. Piénsalo, ¿quién sería ese alguien? ¿por qué tendría que hacerlo? ¿a quién podría interesarle más que a ti que evoluciones?

Todo se puede compartir: los éxitos, los fracasos, las noches en vela, los festejos, las preocupaciones… Y sin embargo, el único que puede decidir qué hacer con su desarrollo profesional eres tú. Quien tiene esa responsabilidad eres tú y créeme, vale la pena asumirla.

Reflexión…

Foto: Pixabay

Pienso que el reto más grande al que nos enfrentamos los freelancers y/o los emprendedores es la motivación en días -y a veces- en temporadas complicadas.

Hay momentos en los que de verdad el cansancio físico y mental es indescriptible, los procesos y las fechas de entrega son el acicate y los temas económicos son “la cereza” en el pastel.

Y uno mira a su alrededor y se pregunta: ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Esto va a mejorar? ¿Valdrá la pena tanto esfuerzo?

La respuesta a las tres preguntas es SÍ. Rotundo y absoluto.

Cuando crees en tu proyecto, cuando has rebasado los meses de “emoción” por empezar algo nuevo y has superado obstáculos de todo tipo, cuando te vas a la cama pensando en cómo hacer mejor lo que hiciste hoy y se te ocurren ideas todo el tiempo, sabes que estás en el camino correcto.

La parte más difícil de emprender y/o de ser freelance es perseverar.

Seguir pase lo que pase. Tomar descansos y a veces reducir la velocidad, pero seguir con el objetivo en la mira.

ESE es el reto. No los obstáculos en el camino. Eso son pequeñas pruebas de la vida para saber si en verdad queremos lograr nuestro proyecto o si solamente es un capricho, una ocurrencia.

No hay nada específico que nos pueda motivar a todos por igual. Universos distintos enfrentando momentos de vida diferentes.

Cada uno sabemos lo que necesitamos para recuperar el aliento y seguir adelante: un café con una amiga, un paseo, un abrazo, ver jugar a tus hijos, un baño relajante…

Sea lo que sea hazlo. Tómate un break y haz lo que sea necesario para recuperar tu motivación. La vas a necesitar en el siguiente problema a resolver.

Y no te des por vencid@. Si visualizaste ese proyecto, es porque puede ser realidad.

Feliz día!!

Lo que nadie te dice sobre ser freelance.

Vencer el miedo.

A equivocarte. A no servir para estar tú solo trabajando por tu cuenta. A que tú y los tuyos se mueran de hambre por tus “ocurrencias” de ser independiente. A darte cuenta que eres mejor bajo la sombra de una empresa que tú solo.

¿El miedo más grande? A darte cuenta que es mucho más fácil soñar y quejarte porque “las cosas no suceden” que luchar cada mañana por hacer realidad ese sueño.

Cuando sientes miedo y eso te impulsa, te da fuerzas y te provoca mariposas en el estómago, entonces no hay nada que te detenga.

Pero cuando el miedo te paraliza… cuando sudas frío porque es aterrador pensar en el día de mañana… entonces estás en problemas.

Hay personas que nos crecemos ante los retos de forma natural. Los diluimos, los vemos como algo que simplemente hay que vivir para llegar al objetivo que nos hemos fijado. No importa si nos cuesta mucho trabajo, si eso significa pasar horas y horas planeando y ejecutando. El sueño tiene nombre, tiene forma y cuando cerramos los ojos es tan claro que literalmente lo vivimos y lo disfrutamos.

No todos somos iguales. He visto personas con grandes sueños preferir la zona de confort porque les genera menos estrés, porque es algo que dominan, donde se mueven sin problemas y los deja dormir bien. Nada de retos, nada de emociones fuertes… Nada que les exija más de lo que ya han dado. Su sistema nervioso no lo resiste.

Lo entiendo a la perfección. Así que es importante darnos cuenta de qué estamos hechos antes de lanzarnos a ser freelancers.

Si lo tuyo son los retos y los ves con buena cara. Si la adrenalina o la emoción de hacer tu sueño realidad te motiva a levantarte temprano y buscar clientes o desarrollar proyectos. Ser freelance te va bien.

Pero si la idea de no tener asegurada tu quincena te tortura y prefieres pasar tus días en la misma oficina por años, entonces mejor no lo intentes. Te puedes desgastar emocionalmente de una forma indescriptible.

El miedo a veces es aterrador al punto de las lágrimas. Pero pasa. Se disipa cuando te llaman para pedirte algo, cuando te llega un correo solicitando que emitas tu recibo para que te paguen o cuando te solicitan una junta de trabajo.

Si pudiera decir que el miedo desaparece, lo haría. Pero no es verdad. Jamás desaparece. Siempre va caminando a tu lado, como un compañero fiel cuyo trabajo es impulsarte a seguir ese sueño o dejarte paralizado en la primera esquina. Eso es algo que solamente tú decides.

Sueños
Sueños

Imagen: Suma de Talentos

Lo que nadie te dice sobre ser freelance.

Prospección de clientes.

Me encantaría decir que los clientes “caen del cielo” o que las recomendaciones de los amigos para que te ocupes de un cliente nuevo son cosa de todos los días.

Sería genial asegurarte que los prospectos que te interesan se van a  pelear por una cita contigo porque eres lo más talentoso que hay en la industria en la que te desenvuelves…

Digamos que lo que acabas de leer no son situaciones cotidianas. Sí suceden, por supuesto. Un amigo te pone en contacto con alguien y haces un proyecto para esa persona. Alguien de su círculo ve tu trabajo, le pide tus datos a ese cliente y entonces te busca para que desarrolles algo para él también. La cadena se va formando, por supuesto, sobre todo cuando eres bueno en lo que haces, cobras precios dentro de los estándares de tu mercado y eres cumplido. Es natural que la rueda gire a tu favor.

Pero no es una historia de todos los días. Conozco personas que son súper afortunadas y que en un abrir y cerrar de ojos tuvieron montadas sus oficinas con una cartera de clientes interesante y empezaron a trabajar de la manera más tranquila del mundo, pero ese es un 0.05% de un 100% de mis conocidos. Todos nos hemos tenido que esforzar mucho más por hacer contactos, buscar a nuestros clientes y empezar a demostrar de lo que somos capaces.

La prospección es algo que no aprendes en la universidad, lo vas haciendo sobre la marcha y no siempre fluye como quisieras, por eso tengo algunas recomendaciones que por las características de mi industria me han funcionado a mí, pero también tiene que ver con tu personalidad.

Prospectar es lo más sencillo del mundo si sabes hacia dónde te diriges. De otra forma me imagino que debe ser una pesadilla.

Primero piensa en el tipo de servicio / producto que ofreces. Necesitas tenerlo muy claro, porque tu segundo paso es el grupo objetivo al que vas a dirigirte.

Sí, también puedes empezar por buscar un nicho y crear algo ad-hoc para ellos, pero para llegar a ese punto necesitas un poco de experiencia, por eso yo lo recomendaría como algo posterior.

Una vez que sabes a quién le interesa lo que tú sabes hacer, necesitas una lista. Exacto. Suena antidiluviano, pero es real: Haz una lista de nombres de empresas, direcciones, mails, teléfonos y nombres de contactos. Busca el dato de la persona que puede tomar la decisión de contratar tu servicio (o comprar tu producto) o en su defecto, de la persona que sea el filtro de quien toma la decisión final.

Cuando tengas la lista de prospectos, prepara lo que les vas a enviar o a llevar. Puede ser una presentación, una carta propuesta, el link de tu sitio, un brochure… todo depende de qué es lo que haces.

Ahora viene lo mejor: llama, escribe, manda mails, envía cartas, haz lo que te dicte tu creatividad para que tu información llegue a las manos de la persona que te interesa. Da seguimiento a las llamadas, a los mails, ve a las citas que te indiquen… Compórtate como lo que eres: un profesional de tu área de expertise.

Ser freelance te hace responsable de absolutamente todo: la prospección, el seguimiento, brindar el servicio, nuevamente el seguimiento y mantener el contacto.

Habrá ocasiones en las que no rindan frutos tus esfuerzos y tendrás que recurrir a la automotivación. Sin embargo, te aseguro que esa semilla que estás sembrando va a germinar y necesitará que la cuides para que se convierta en un árbol grande y fuerte, es decir, en un cliente que te sea leal y que le diga a todo el mundo lo satisfecho que está con tu trabajo.

Sí, eso lleva tiempo, pero te lo aseguro: es maravilloso ver cómo se cristalizan tus sueños y tus esfuerzos.

Ánimo. Todo es cuestión de perseverancia y paciencia.

Imagen: Google

prospección de clientes
prospección de clientes

 

Lo que nadie te dice sobre ser freelance.

Contabilidad.

Yo sé… el concepto nada más de pensarlo ya da dolor de cabeza.  Así que sugiero que te tomes una pastilla para el dolor y empieces a entender los conceptos básicos. Tus ingresos dependen de ello.

Si puedes pagar los servicios de un contador está perfecto. Pero que eso no sea pretexto para no saber cómo se hacen las cosas y darle seguimiento a todo lo que haga tu contador. Y si no te queda claro algo, que te lo explique, eso forma parte de su trabajo.

Si no puedes pagar uno, sugiero que saques una cita en el SAT que te corresponde y empieces a aprender paso a paso lo que debes hacer. El servicio es gratuito y en general los contadores que te atienden ahí son muy gentiles y pacientes.

No es nada sencillo llevar tu propia contabilidad, pero cuando ya has pasado por el trago amargo de pagarle a alguien que lejos de ayudarte te metió en problemas, siempre es mejor estar al frente de la situación.

Pregunta, investiga, acércate a tus colegas que llevan sus números y cuando menos te des cuenta, estarás llevando tu bitácora, tus pagos y tus ingresos.

No tienes que ser un experto, no te angusties, pero no eches en saco roto este tema. Entre más pronto empieces a entender lo que significa emitir un CFDI sellado con tu Firma Electrónica y hacer un recibo complementario, mejor.

Tú dependes de tus recibos de honorarios, así que lo último que te puedes permitir es no poderlos emitir. Sin eso no te pagan y si no cobras, no puedes subsistir. Así que creo que este es un tema relevante ¿no te parece?

Imagen: Google

Contabilidad
Contabilidad

Lo que nadie te dice sobre ser freelance.

Automotivación.

Esta es una de las partes más difíciles… porque nadie nos enseña a automotivarnos.

Necesitas estar muy consciente que TODO depende de ti y que es necesario que reconozcas siempre lo que hiciste bien durante el día, para que en el momento de evaluar lo que es mejorable, no te sientas mal.

Ese es un punto importante: la forma en la que te hablas y lo que te dices. Observa la forma en la que lo haces.

No es lo mismo decirte al final de un día muy muy pesado, de esos que de verdad tenemos a puños los freelancers:

“Bueno, los logros del día es que se pagaron todos los servicios, se presentó la contabilidad y quedó un mini extra para mí”

A decirte:

“¡Vaya! ¡Por lo menos pagué lo mínimo indispensable! ¡Sería el colmo que ni para eso me alcanzara! Y lo que quedó no sirve ni para chicles caray…”

No me malinterpretes, no se trata de reconocer TODO lo que pasa y darte palmaditas en la espalda a cada paso, pero para lo mejorable, el diálogo puede ser positivo también:

“¿Qué puedo mejorar para la próxima vez que un cliente me ponga tantas trabas con la cotización? ¿La forma de presentarla? ¿Los rubros que utilicé? Piensa… recuerda toda la junta, en qué preciso momento fue que se cayó el negocio…”

Y entonces haces un análisis objetivo de lo que pasó y de lo que puedes mejorar. No ocupas el tiempo en insultarte y descalificarte.

Eres tu mejor amigo, eres tu socio, el único que libra las batallas más amargas en medio de la noche, cuando no sabes si lo mejor es tirar la toalla y regresar corriendo a buscar una empresa que te cobije y haga todo por ti. Por lo menos que ese co equipero mental que tienes, que sea útil y positivo. Para agresiones está el mundo exterior, la competitividad, el exceso de oferta y la astucia -algo indispensable- para destacarte entre los demás.

Automotivarse también significa saber cuándo parar. En qué momento es abrumadora la presión de la búsqueda de clientes y el análisis del mínimo de proyectos ejecutados. Es en ese momento, después de semanas y semanas de arduo trabajo, de tocar puertas y de buscar nuevos proyectos que te puede hacer bien parar un momento.

Pero dije un mo-men-to. Un par de horas para ir al cine o a dar la vuelta al museo. Tomarte un café con algún amigo o vagar por el zócalo. UN PAR DE HORAS. No todo el día. Es una pausa, no un día de fiesta. Lo que estarás haciendo es recargar baterías, no tomarte el día.

Y ojo, esto es importante que lo hagas después de semanas y semanas de esfuerzo. No una vez a la semana porque no sabes hacia dónde vas y necesitas distraerte de la presión de no saber qué hacer.

La única forma que yo conozco de encontrar trabajo/proyectos es trabajando. Seguramente hay muchas otras que yo ignoro y la idea de posibilidades infinitas para lograrlo me encanta. Simplemente que yo encuentro proyectos trabajando. Nunca me ha caído uno del cielo en medio de un día de relax a mitad de semana.

Así que mi motor es la automotivación. Recordarme lo que sé hacer en los momentos más oscuros. Hacer una lista de lo que hice bien en el día y fijar objetivos claros para el día siguiente. Cosas que pueda lograr para no caer en una espiral de depresión y que además me permitan sentir que estoy dando pasos al frente y no hacia atrás.

Cosas tan simples como hacer llamadas de seguimiento, enviar dos o tres presentaciones y hacer una nueva lista de prospectos es muy motivacional. Abre el panorama y permite que se te ocurran nuevas ideas. De pronto los puntos conectan, un posible cliente te lleva a recordar a alguien que conoces de la prepa y que tiene un negocio… y se va resolviendo.

Da un paso a la vez.

Ser freelance es increíble por la libertad de tiempo que tienes, pero el esfuerzo que exige es un precio que no muchos están dispuestos a pagar. Lo importante es que si a ti te gusta la posibilidad, tienes recorrida la cuarta parte del camino.

Imagen: Pinterest

 

Lo que nadie te dice…

Sobre ser freelance.

La vida laboral tiene altas y bajas. Ya sea que formes parte de una empresa y te toque salir en el recorte de personal,  que seas parte de la industria creativa y la cuenta a la que perteneces cambie de agencia o que de plano tires la toalla porque eso “no es lo tuyo” el resultado es el mismo: te quedas sin trabajo.

La reacción de algun@s es empezar inmediatamente a buscar algo nuevo en otra empresa. Otr@s, se toman un tiempo para encontrarse a sí mism@s y decidir qué van a hacer con su vida y un@s más se plantean la posibilidad de trabajar por su cuenta.

Yo formo parte del tercer tipo de personas.

Me encantaría decir que es un proceso fácil, literalmente miel sobre hojuelas. La verdad es que no. Y pensando en tod@s aquellos que por una u otra razón están comenzando en el mundo del freelanceo, nace este primer post de la serie que tengo prevista.

Comencemos -como en tantas cosas en la vida- por lo general hasta que lleguemos a lo particular.

DISCIPLINA

Una de las características principales que se necesitan para ser freelance es DISCIPLINA. Así, en altas y en bold.

Sin disciplina es IMPOSIBLE avanzar en un mercado donde hay muchísima oferta y la diferencia de costos es abrumadora para quien ofrece sus servicios y para quien los requiere. Pero de esto hablaremos después.

Cuando hablo de disciplina me refiero a levantarte temprano, “como si fueras a la oficina” y ponerte a trabajar. Nada de ver Netflix un rato en lo que se te ocurre por dónde empezar.

Haz una lista de los pendientes de tu día y si es tu primer día como freelance, me parece que tu lista puede incluir: decidir qué tipo de servicios vas a ofrecer.

Ser freelance es un trabajo de tiempo completo. Requiere mandar correos ofreciendo tus servicios, dar seguimiento a los correos que ya enviaste, hacer llamadas a tus amigos y/o conocidos para saber en qué están y pensar cómo te puedes insertar en sus proyectos con lo que tú sabes hacer, desarrollar una presentación de tus servicios para hacérsela llegar a clientes potenciales y desarrollar muchas -muchísimas- propuestas para el tipo de clientes que te interesa tener. Sacos a su medida, para que te den la oportunidad de empezar a trabajar con ellos.

Disciplina también es auto motivación 24x7x365 porque no hay jefes que te digan “bien hecho”, te lo tienes que decir tú cuando lo has hecho bien para sentir que avanzaste un poco.

Es llamar a la hora que dijiste que lo harías sin pretexto y ser hiper puntual en tus entregas. Te estás jugando tu reputación, no hay empresa que te respalde ni a quien el cliente le pueda “echar la culpa”. El nombre que va a quedar por todo lo alto o en los suelos, es el tuyo.

Y disciplina es también encontrar un ritmo de trabajo que se adapte a tu personalidad. ¡Para eso eres el jefe! Si lo tuyo es la redacción y lo haces mejor en las noches, hazlo. Pero igual te vas a tener que levantar temprano a revisar correos y hacer otras cosas, si puedes con eso está perfecto. Si lo vas a usar de pretexto para quedarte en la cama, no sirve.

Ser freelance es ser independiente de un sistema externo para crear tu propio sistema. Puede ser una bendición o una maldición, eso, depende de ti.

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