Dar para recibir.

Cuando estaba en la universidad -ni siquiera recuerdo en qué clase lo vimos- se me quedó muy grabada una cita que nos dieron:

Y cuando empecé a trabajar, esa cita empezó a tener sentido para mí a nivel profesional.

No se trataba de lo que «la empresa» podía hacer por mí. Se trataba de lo que YO podía hacer por la empresa. Siempre pensaba en eso y me gustaba la sensación que me producía estar ahí y ser parte de ese lugar, dando, aportando mi granito de arena para la expansión de todos.

Hoy por hoy sigue siendo parte de mi filosofía de vida, algo que le pregunto invariablemente a mis seres amados y en diversos momentos, a mis colaboradores, a mis soci@s y a mis clientes:

Y el resultado siempre ha sido interesante y satisfactorio: relaciones plenas, amistades largas, proyectos brillantes donde realmente somos un equipo y donde colaborar es una satisfacción total a nivel personal y profesional.

Incluso cuando un proyecto no se queda o cuando las cosas no resultan como esperábamos, haber pensado así, hace que todo fluya con mayor facilidad.

Creo firmemente que es importante dar para recibir, que cuando trabajas con la mentalidad de aportar, de crecer y de colaborar para el bienestar de tu cliente, colega o soci@, todo fluye positivamente y el resultado no solo se refleja en la expansión de todos los involucrados, también se refleja en tu alma y en la energía que te rodea.

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