Las ventajas de la agenda como mapa.

Cuando trabajamos en varios proyectos, cuentas o actividades como parte de nuestra responsabilidad, estar al día con los pendientes puede ser uno de los retos más grandes.

Si bien ya se han tocado aquí temas de productividad, como el establecimiento de objetivos o la asignación de bloques de tiempo para el desarrollo de nuestras actividades, es importante considerar una herramienta más: la agenda.

En términos generales, las agendas las hemos venido utilizando para las citas con clientes, juntas o reuniones importantes. Comidas, actividades con los equipos de trabajo o incluso vacaciones y tiempo fuera de la oficina.

Es decir, las hemos venido utilizando para “actividades extra” y no para la cotidianidad.

Pero ¿qué pasaría si los primeros 15 minutos de tu día los dedicaras a mapear en tu agenda lo que vas a hacer durante el día?

Tú sabes que el tiempo es muy subjetivo y lo que a primera hora del día parece una larga jornada laboral, si no establecemos tiempos específicos, se convierte en un abrir y cerrar de ojos en el que no sabemos con exactitud qué fue lo que hicimos, porque no terminamos todo lo que teníamos pendiente.

Primero asignas tu tiempo para comer y el corte de labores profesionales. Eso de entrada ya te brinda un marco de referencia de las horas reales de las que dispones para tu lista de pendientes del día.

¿Cuánto tiempo requiere ese reporte que debes entregar mañana? ¿Una hora? ¿Dos horas? Asígnalas.

Observa el resto de las horas que te quedan “libres” y decide cuánto tiempo vas a dedicarle a los proyectos, las llamadas y contestar los correos que tienes pendientes.

Sí, sé perfectamente bien que en las listas de pendientes siempre consideramos “lo que se acumule o lo que vaya surgiendo” que son los imprevistos o los bomberazos. Está bien. Dijimos que la agenda es un mapa, ¿recuerdas? Nada está escrito sobre piedra, así que podrás hacer los cambios que sean necesarios, pero al menos, sabrás con mucha mayor claridad dos cosas:

  1. Lo que te espera en términos de ejecución durante el día
  2. El tiempo que vas a dedicar a cada actividad.

Eso ya es una gran ventaja, porque te sentirás mucho más tranquil@ al establecer prioridades, sabrás tu objetivo real del día y no perderás tiempo preguntándote qué más tienes que hacer o cuándo acabarás lo que estás haciendo.

Hay un punto más: flexibilidad. Recuerda que mapear tu día es eso, una guía y que si surgen muchos bomberazos (ya hablaremos de eso en otro post) siempre puedes volver a mapear el tiempo que vas a dedicar a cada uno para que tengas un marco de referencia en términos de productividad.

Inténtalo. Mapea tu día durante dos semanas y cuéntanos qué tal te va 😉

El secreto está en conocerte mejor a ti mism@

Lo que funciona para otros, no necesariamente funciona para ti y eso aplica a todo: ritmo de trabajo, organización de tus actividades, alimentos, ejercicio, ritmo de aprendizaje, etc.

Me parece que no hay una sola forma de hacer las cosas. No creo que haya una verdad absoluta en cómo deben hacerse las cosas y no me refiero a cuestiones espirituales, eso es otro tema.

Hablo de que cada uno de nosotros tenemos una perspectiva de las situaciones y que nuestra forma de resolver se relaciona con nuestra edad, nuestra experiencia, nuestra área de trabajo y nuestras vivencias, por citar algunos puntos.

En algún lugar leí que hay más de 101 maneras de lavar los platos y si eso aplica para una actividad tan sencilla y cotidiana, imagina la cantidad de opciones para realizar una propuesta, para hacer un logotipo, decorar una casa, etc.

Así que me parece que el secreto está en observar a los demás, escuchar la forma en la que resuelven y adoptar y adaptar lo que funciona para ti. Nadie se conoce mejor que tú.

Muchas personas funcionan bien desde las 04:00 am y sus actividades empiezan maravillosamente a esa hora. Genial. Funciona para ellos.

Sin embargo hay otros que no pueden empezar a esa hora, porque su bioritmo es otro y entonces para ellos es mucho mejor iniciar actividades a las que 10:00 pm porque son nocturnos y ese horario es perfecto para estar atentos a lo que hay que hacer en el transcurso del día. Funciona para ellos.

Analiza -y descubre- qué es lo que funciona para ti. Dedica tiempo a conocerte mejor, pon atención en lo que te mueve y en lo que rechazas de forma inmediata, pregúntate por qué piensas o sientes eso y ve encontrando respuestas útiles para ti, para ajustar tu forma de actuar o de pensar.

Conocerse a uno mismo es un camino que dura toda la vida y resulta grato y muy interesante. O bueno, puedo decir que hacerlo, funciona para mí 😉

Feliz inicio de mes de agosto 2020

Foto: Pinterest

¿Cuál es tu propósito en la vida?

Independientemente de la escolaridad, la edad, el puesto, la ocupación o a lo que te dediques… ¿Alguna vez te has preguntado cuál es tu propósito en la vida?

Creo que somos mucho más que un título, un puesto o una ocupación. Formamos parte del universo y todos -absolutamente todos- estamos aquí para aportar algo importante al mundo.

Somos parte de un sistema en el que cada pieza tiene una razón de ser y cuando descubres tu propósito, cuando después de mucho o poco tiempo -dependiendo de lo que a cad uno nos toca vivir- entiendes para qué has venido a este mundo, entonces todo tiene sentido.

Estamos viviendo momentos de cambio, lo que era familiar ha dejado de serlo y nos estamos reinventando día con día y en ese proceso por el que la humanidad atraviesa, preguntarte cuál es tu propósito en la vida quizá te ayude a encontrar el rumbo que por momentos, parece que hemos perdido con esta pandemia.

Alpha

Foto: Cortesía de Alpha
Foto: Cortesía de Alpha

*El objetivo de esta charla es compartir con el mundo una pequeña parte de tu historia, algún momento o una situación que haya sido crucial y que te haya exigido ser más fuerte de lo que creíste que podías ser.

¿Cuál fue ese momento? ¿Cómo te sentiste? ¿Cuánto tiempo te llevó tomar una decisión? ¿Cómo te motivaste a ti mism@? ¿Qué pensabas en ese proceso? Y sobre todo, ¿Qué aprendiste de ti y de los demás?

El momento crucial en mi vida fue cuando acepté que mis hijos son diferentes,  que aunque no sabía exactamente qué, mi prioridad era encontrar respuestas, porque de mí dependería su desarrollo y la forma en que los verían la  familia, la  escuela, los amigos y el resto del mundo.

Me llevó un tiempo , algunos meses, aceptar que mis planes acerca de su futuro tendrían que cambiar, algún tiempo de tratar de negar o de evitar la realidad,  pero una vez que abrí los ojos y acepté que ellos son así y siempre lo serán y que eso es lo que los hace increíbles y maravillosos, inmediatamente tomé la decisión de buscar un diagnóstico lo más exacto posible.
Mi motivación principal siempre fueron ellos mismos, encontrar la forma de ayudarlos a que tengan una vida feliz, que crezcan sanos, que sean buenas personas como cualquier otra mamá,  nada del otro mundo, con el reto adicional de buscar que el mundo los entienda como son y ellos entiendan al mundo como es.
Fue un proceso de muchos estudios, citas , terapias, consultas con diagnósticos que no me dejaban satisfecha por ser a veces opuestos unos a otros, siempre apoyada de personas que de alguna forma saben un poco más del tema, como sus  maestras, amigas, familia escuchando consejos, pero siempre sabiendo que yo sería la que iba al frente , que yo era el capitán del barco, así que fue una camino lleno de dudas, de tomar decisiones y de vencer el miedo a equivocarme.
He aprendido a pedir ayuda, a confiar más en los demás,  que siempre hay alguien dispuesto a ayudar desinteresadamente, he buscado estar más cerca de Dios, dejó de importarme lo que piensan las personas que no nos conocen y lo mas importante: empecé a creer en mí,  en lo que me dice mi corazón de mamá, a ser un poco maestra,  a ser a veces su voz y lo más divertido, a ser otra vez niña, a reírme a carcajadas , a inventar historias sin sentido, a disfrazarme y a tratar de ser todos los días una mejor persona.

*Tres consejos para motivar al mundo

Muchas veces desperdiciamos tiempo valioso esperando que cambien las circunstancias,  que llegue un mejor momento, que se presente la oportunidad. Haz lo mejor que puedas con lo tengas.

Se vale pedir ayuda, se vale aceptar la ayuda ,un consejo una opinión,  un abrazo, una palabra de aliento pueden hacer la diferencia.

Al ser mamá de 2 niños con autismo he aprendido a valorar lo realmente importante, a vivir el momento, a disfrutar de las pequeñas cosas, a entender la importancia de la bondad, a pelear y luchar por lo que merece la pena, a pasar por la vida teniendo una causa y a aprender de cada experiencia.