Los deseos

DeseosAlgunos los llaman así, otros les dicen objetivos o metas. Sea como sea, hablamos de lo mismo: algo que queremos lograr con todas nuestras fuerzas.

Creo firmemente que el universo siempre nos dice Sí.

Cada vez que deseamos algo, nos es concedido. La magia radica en saber esperar a que se materialice ese deseo, en seguir trabajando con pasión, en mantenerse fiel a lo que se quiere y no desistir pase lo que pase.

¡El universo ya dijo que sí! Lo único que desconocemos con precisión es el «cuándo» y en ese pequeño detalle se centra la sabiduría del cosmos:

Si somos perseverantes y pacientes, estaremos demostrando que en verdad ese deseo es muy importante para nosotros, que es algo real, algo que queremos con todo nuestro corazón y no un capricho momentáneo y así, el día menos pensado nuestro deseo se hará tangible.

Sin embargo la mayoría de las personas quiere que sus deseos se hagan realidad «de inmediato», como en los cuentos y si eso no sucede, descartan el deseo y piden otra cosa en la primera oportunidad o peor: se enojan con el universo y se sienten no merecedoras de eso que habían deseado. El cosmos entonces confirma que era solamente un capricho, algo que en efecto se quería lograr pero por lo que no valía la pena esperar ni trabajar.

Los deseos, cuando nacen desde lo más profundo del corazón, se hacen realidad. Siempre se hacen realidad. No importa el tiempo que tengamos que esperar para ello y lo mejor, es que en la espera, nos encontramos a nosotros mismos invariablemente.

Imagen: Acapulco. Por Suma de Talentos

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