Encuentra tu ritmo.

Imagen: Pixabay

¿Alguna vez te ha pasado que te llegan más pendientes de los que puedes ejecutar en tu horario de trabajo y eso te genera mucha presión?

Bueno, las variables por las que sucede esto son muchas y muy diversas – dignas de análisis en uno de mis cursos de alineación para la productividad- pero no son tema de este post.

Así que volvamos al punto de estar abrumad@ en tu espacio de trabajo con todo lo que se va acumulando.

Respira.

Es importante que tengas clarísimo que hoy NO vas a poder hacerlo todo.

Entre más pronto lo asumas, más fácil será continuar avanzando para resolver.

Te diría que establezcas prioridades con tu jefe, pero la mayoría de los jefes suelen responder similar: ¡Todo es prioridad!

Así que si todo es igual de importante (nunca lo es, en serio) entonces apliquemos la herramienta del criterio. TU CRITERIO.

Y es aquí donde paso a paso, encuentras tu ritmo:

Revisa los pendientes. Ya que todos tienen el mismo nivel de importancia, entonces puedes separarlos por extensión o nivel de complejidad.

Hay quienes prefieren empezar «por lo más pesado» para que al final de su horario de trabajo, puedan estar más tranquilos, resolviendo lo más sencillo.

Y hay quienes a la inversa, prefieren empezar «por lo más fácil» para ir terminando cosas, sentirse motivados porque van avanzando y dejar lo más difícil para el final.

Las variantes de cómo hacerlo son muchas, pero estas son las dos más comunes.

Las dos funcionan y las dos son correctas siempre y cuando sean útiles para ti. Porque esto se trata de tu tiempo, de tu ritmo, de tu desempeño y de tu satisfacción personal y profesional, porque eso es directamente proporcional a tu nivel de productividad.

Encontrar tu ritmo tiene que ver con conocerte a ti mismo, saber qué es lo que prefieres:

¿Hacer varias tareas pequeñas toda la mañana y después de comer dedicarte a lo más pesado? Es válido. Quizá tu bioritmo sea vespertino y estás más alerta después de comer y tomarte un café.

¿O quizá prefieres dedicarle toda tu energía a las tareas más complicadas en la mañana que estás más fresc@ y después de comer ir sacando poco a poco lo más sencillo porque ya estás cansad@? También se vale. Solo tú te conoces lo suficiente como para saber en qué momento del día eres mejor para ciertas tareas.

Lo importante es que seas tú quien marque el ritmo de tu trabajo, ¡Que encuentres tu ritmo! Y parte de ello significa estar consciente que tienes un horario de trabajo y te ciñas a él y eso incluye tu tiempo de comida.

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Salvo los médicos, los bomberos, rescatistas, cirujanos, policías o cualquier profesión relacionada con la vida y la seguridad de las personas, en realidad, los demás hacemos un trabajo importante, pero no es de vida o muerte. Así que créeme, es más importante que comas bien a que saques esos pendientes, porque eventualmente te va a bajar el azúcar, te puedes desmayar y ni tú estarás bien y los pendientes van a seguir aumentando.

Encuentra tu ritmo. En tu trabajo y en tu vida.

LVM / Asesora de alineación para impulsar la productividad

lia@sumoftalents.com

Cronos, Aión y Kairos

Los dioses griegos que hoy más que nunca, viven entre nosotros.

El tiempo moderno, ese que transcurre veloz y que nos toma por sorpresa cuando se nos ha ido la mañana haciendo tareas o cosas del trabajo, es ese al que hemos dedicado toda nuestra atención de manera absurda:

Los griegos lo llamaron Cronos y es ese tiempo lineal que nos lleva de un punto a otro de manera irreversible, segundo a segundo hasta contar años. Planteándonos sueños y objetivos a futuro, uno tras otro, a veces, mirando atrás y otras veces sin hacerlo,  porque tenemos la absoluta certeza de que no hay forma de «regresar el tiempo» y que solo nos queda continuar con el piso firme del hoy y la esperanza del mañana.

Aión ES. No nace ni muere, porque él es el dios del tiempo eterno, del tiempo divino. Es el que nos habla desde lo más profundo de nuestra alma y nos permite darle sentido a nuestro camino, a nuestras acciones, porque recorrer el camino que hemos elegido tiene sentido para nosotros y eso es más que suficiente.

Kairos es el dios joven y veleidoso, el que no exige nada, porque simplemente es la oportunidad que pasa por un segundo a nuestro lado y si no la hemos visto y no la hemos aprovechado, ese instante preciso, desaparecerá posiblemente sin volver a presentarse. Es ese pequeño momento en el que la ocasión se presenta y si la abrazamos, nos catapulta al futuro que soñamos o a un momento completamente inesperado.

Los tres son importantes, los tres juegan un papel crucial en nuestras vidas y es necesario atenderlos a todos por igual. Darle balance a nuestra vida significa no correr al ritmo que nos marca Cronos, escuchar lo que nos susurra Aión y estar siempre atentos a la presencia de Kairos.

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