Cree en ti.

Pase lo que pase.

Imagen: Pixabay

Los cambios son la base de la evolución.

Para algun@s es más fácil que para otr@s, de acuerdo. Sin embargo, un cambio representa muchas cosas en nuestra vida y dependiendo del momento en el que nos encontremos, de la situación económica o emocional entre otras, algunas veces, no se percibe como «cambio» sino como «un derrumbe» que puede ser abrumador y paralizante.

Ya sea que hayas tenido que pasar por un proceso de liquidación en la empresa, que te hayas visto obligado a renunciar por temas personales, que el cambio de trabajo que creías un gran acierto no sea como lo esperabas o que el ritmo de ventas y clientes haya bajado… Es un cambio y hay que verlo como eso, como algo temporal porque así es y porque tu salud mental te lo va a agradecer.

Y en ese momento de transición, donde buscamos respuestas desesperadamente, donde quizá las cuentas se acumulan y los préstamos de amigos y familia se agotan, donde el envío de CV’s es literalmente una cascada de correos o se recorren las calles incansablemente buscando trabajo… Es entonces donde pase lo que pase tienes que CREER EN TI.

Cree en lo que sabes hacer, en tu experiencia, en la calidad de tus productos o servicios. Cree en tu fortaleza, en tu creatividad, en tu espíritu inquebrantable. Cree en que estás haciendo lo mejor que puedes con los elementos que tienes. Cree en que las puertas correctas se abrirán y que todo va a pasar.

Cree en ti. Pase lo que pase. Porque esta la prueba más grande a la que te estás enfrentando: A ti mismo.

Y cuando todo parece muy oscuro o complicado, dejar de creer en uno mismo es lo primero que sucede. Nos preguntamos qué hicimos mal, qué estamos haciendo mal, por qué no lo logramos, etc y en ese proceso, lo único que logramos es hacernos daño a nosotros mismos, lastimamos nuestra autoestima y con el correr de los días, vamos minando la confianza que nos tenemos y nos vamos debilitando.

Creer en nosotros mismos cuando se dan los cambios -por bruscos que sean- es el verdadero reto. Logrando eso, podemos lograr lo que sea.

Solo recuerda las veces que te has sentido segur@ y confiad@, las veces que pasaste todos los filtros para conquistar el puesto que querías o cuando te aceptaron el proyecto en el que tanto habías trabajado.

Piensa en eso, en lo que has hecho bien tantas y tantas veces y mírate en el espejo con orgullo y confianza en ti mism@. Ese es el principio de todo.

Y como dicen los mayores con su infinita sabiduría:

«Esto también va a pasar, tómalo con calma»

Recuerda esto: Tú eres el activo más importante con el que cuentas para lograr todos tus objetivos y creer en ti, forma parte importante de tu nivel de productividad.

LVM / Asesora de alineación para mejorar la productividad.

Cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta.

Algunas veces, en un punto de la vida, nos preguntamos si vale la pena continuar con lo que estamos haciendo a nivel profesional o si es mejor detenernos y buscar otra cosa.

Hay quienes definen este momento del camino como un síntoma de agotamiento por llevar mucho tiempo haciendo lo mismo. Para otros, representa un llamado a hacer algo más con su vida y habemos otros que lo definimos como que es el momento en que hemos terminado un ciclo satisfactoriamente y se nos abre la puerta para reinventarnos.

Cabe mencionar que esta búsqueda de un cambio nada tiene que ver ni con edad, género, profesión o situación económico social. Es un tema emocional, una necesidad que tenemos y que algunos descubrimos y otros posiblemente no.

Así que pensando en ello, he aquí esas cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta con base en mi experiencia 😉

  1. El tiempo que le dedicas es de calidad. Como es algo que te apasiona, no hay pesares ni sacrificios, disfrutas totalmente cada actividad.
  2. Te permite tener balance entre tu vida profesional y personal. Tú marcas el ritmo. Eres tu propio jefe, tú decides qué haces, cómo lo haces y cuándo lo haces. Estableces tus prioridades con mayor claridad: pareja, familia, tu proyecto, etc. Siempre tienes oportunidad de elegir y al dedicarte a hacer lo que te gusta, es mucho más fácil establecer prioridades.
  3. El retorno de inversión económico es seguro, por la pasión y la dedicación que le pones. No conozco a nadie que quiera dedicar su tiempo a un empleo, carrera, proyecto o negocio, con miras a fracasar. Así que eso es la mitad del camino, porque dedicándote a lo que te gusta, vas a buscar la forma de hacerlo bien y eso te da calidad y por ende, rentabilidad.
  4. Hay un ROI emocional que no tiene precio, porque es infinitamente más satisfactorio dedicarte a hacer lo que te gusta. Eres más creativo y siempre le ves el lado bueno a las situaciones. Enfrentas lo que se presente con buen ánimo, te enfocas en resolver y disfrutas el proceso. Los momentos difíciles son mucho más fáciles, porque te estás dedicando a lo que te gusta y nada te puede detener.
  5. Cada día tienes la oportunidad de ver tu sueño haciéndose realidad. Dejas de preguntarte que hubiera pasado si… o qué pasaría sí… porque lo ves suceder. Sabes que estás empezando o que vas a medio camino quizá y eso no es un problema, es una oportunidad. El camino se hace al andar -como dice la canción- y ves los frutos de tu sueño paso a paso.
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