Aprendizaje continuo.

La única opción para la vida.

Algunas personas asocian el concepto “aprendizaje” con ir a la escuela o verse obligados a tomar cursos de cosas que simplemente no les interesan.

Sin embargo, el aprendizaje es por definición, cuando adquirimos conocimientos sobre algo, por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia.

Sí, el aprendizaje está vinculado a las estructuras académicas que nos permiten adquirir conocimientos específicos. Pero aprendizaje también es saber utilizar una nueva App, el nuevo modelo de teléfono que adquirimos o saber movernos en transporte urbano, conectando rutas de metro y autobuses en una ciudad nueva para nosotros por ejemplo.

Aprendizaje es el proceso a través del cual adquirimos habilidades, destrezas, conductas, conocimientos y valores. Lo que significa que todos los días, desde que nacemos, estamos aprendiendo algo nuevo y no necesariamente tiene que ser en un estricto sentido académico.

Como podemos darnos cuenta, el aprendizaje forma parte de nuestra estructura para la supervivencia. Nuestras conexiones neuronales se fortalecen y se expanden cada vez que aprendemos algo nuevo, garantizando así nuestra capacidad de adaptación al entorno social y laboral y también, manteniendo sano nuestro cerebro.

Así que sea lo que sea que te llame la atención, sin importar la edad que tengas o los “obstáculos” que consideres que hay en el camino, enfócate en lo que quieres aprender. Hazlo a tu ritmo, sin presionarte y disfrutando el proceso, porque independientemente de que adquieras nuevas habilidades o conocimientos, la vida es un paseo, no una carrera contra reloj y vale la pena disfrutar cada paso que damos.

Aquí 10 razones específicas para seguir aprendiendo toda la vida:

  1. Aumenta tus habilidades
  2. Propósito y camino
  3. Pasiones y satisfacción de vida
  4. Empleabilidad
  5. Imperativo económico
  6. Liderazgo
  7. Transferibilidad
  8. Conciencia y perspectiva social
  9. Practicidad
  10. Longevidad

El secreto está en conocerte mejor a ti mism@

Lo que funciona para otros, no necesariamente funciona para ti y eso aplica a todo: ritmo de trabajo, organización de tus actividades, alimentos, ejercicio, ritmo de aprendizaje, etc.

Me parece que no hay una sola forma de hacer las cosas. No creo que haya una verdad absoluta en cómo deben hacerse las cosas y no me refiero a cuestiones espirituales, eso es otro tema.

Hablo de que cada uno de nosotros tenemos una perspectiva de las situaciones y que nuestra forma de resolver se relaciona con nuestra edad, nuestra experiencia, nuestra área de trabajo y nuestras vivencias, por citar algunos puntos.

En algún lugar leí que hay más de 101 maneras de lavar los platos y si eso aplica para una actividad tan sencilla y cotidiana, imagina la cantidad de opciones para realizar una propuesta, para hacer un logotipo, decorar una casa, etc.

Así que me parece que el secreto está en observar a los demás, escuchar la forma en la que resuelven y adoptar y adaptar lo que funciona para ti. Nadie se conoce mejor que tú.

Muchas personas funcionan bien desde las 04:00 am y sus actividades empiezan maravillosamente a esa hora. Genial. Funciona para ellos.

Sin embargo hay otros que no pueden empezar a esa hora, porque su bioritmo es otro y entonces para ellos es mucho mejor iniciar actividades a las que 10:00 pm porque son nocturnos y ese horario es perfecto para estar atentos a lo que hay que hacer en el transcurso del día. Funciona para ellos.

Analiza -y descubre- qué es lo que funciona para ti. Dedica tiempo a conocerte mejor, pon atención en lo que te mueve y en lo que rechazas de forma inmediata, pregúntate por qué piensas o sientes eso y ve encontrando respuestas útiles para ti, para ajustar tu forma de actuar o de pensar.

Conocerse a uno mismo es un camino que dura toda la vida y resulta grato y muy interesante. O bueno, puedo decir que hacerlo, funciona para mí 😉

Feliz inicio de mes de agosto 2020

Foto: Pinterest