El primer paso es saber lo que quieres.

Imagen: Pixabay

Estamos en la primera semana del 2022, llenos de planes, de ideas, algunos, replanteándose lo que harán en su siguiente paso y sin embargo, llenos de esperanza por lo que viene.

Sin importar lo que haya pasado el día de ayer «o el año pasado» el momento es ahora. Es hoy, este instante en el que estás, definiendo lo que quieres hacer con tu vida personal o laboral, con los planes que tienes y con los cambios que estás enfrentando.

Y algo que escucho constantemente en las asesorías, es:

«No sé exactamente qué es lo que quiero.»

Y de eso se trata este post, de ayudarte a saber qué es lo que quieres.

Para algunos, el objetivo es claro desde el inicio. Nos resulta fácil identificarlo porque resalta entre cientos de ideas y si bien en ese momento no sabemos con precisión cómo lo vamos a lograr, no es relevante. Sabemos que todo se irá acomodando y que de una u otra forma -a veces inexplicable- el camino se irá revelando ante nosotros, para dar las vueltas a izquierda o derecha que sean necesarias y sabiendo que pase lo que pase, vamos a tomar las decisiones correctas.

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Sin embargo, para otros, a veces puede ser un poco complicado y estresante definir el objetivo y sin embargo, en mi experiencia, puede ser más sencillo, mira, tal como le digo a mis clientes: Haz una lista de todo lo que no quieres.

Una vez que tengas esa lista, todo cae en su lugar, todo es más sencillo, porque lo que no aparece en esa lista es lo que quieres o lo que se acerca más a ello. ¡Por default!

Esto tiene que ver con la perspectiva que tenemos cada uno de la vida. A veces, por cuestiones académicas, laborales o familiares, las personas se acostumbran (porque es eso, solo un hábito de pensamiento) a detectar los «NO.» Lo que no les gusta, lo que no funciona, lo que no les interesa, lo que no quieren.

En ese caso, es solo cuestión de optimizar esta forma de ver la vida. Si ya sabes lo que NO quieres, todo lo demás es lo que tiene posibilidades, lo que sí te interesa.

Y una vez que lo has definido o detectado, llega una maravillosa sensación de alivio, de paz y tranquilidad porque SABES hacia donde te diriges. Tu GPS interior empieza a funcionar y tienes un rumbo, una dirección clara.

No importa que hayan baches en el camino o que de pronto tengas desviaciones, igual sabes hacia dónde vas y entonces, cada día, forma parte de ese viaje, de la construcción de tu sueño o el desarrollo del tu proyecto. Sabes que cada día avanzas hacia el lugar al que quieres llegar y simplemente te relajas.

¿Y por qué es importante saber lo que quieres?

Porque saberlo te da claridad y la oportunidad de visualizar los pasos a seguir, de ser paciente y compasivo contigo mismo en el proceso y te ayuda a darle continuidad a ese plan personal o proyecto profesional, porque dentro de ti, sabes que Roma no se hizo en un día y que cada paso que das te acerca a lo que quieres.

LVM / Asesor de desarrollo de proyectos y productividad

Dar para recibir.

Cuando estaba en la universidad -ni siquiera recuerdo en qué clase lo vimos- se me quedó muy grabada una cita que nos dieron:

Y cuando empecé a trabajar, esa cita empezó a tener sentido para mí a nivel profesional.

No se trataba de lo que «la empresa» podía hacer por mí. Se trataba de lo que YO podía hacer por la empresa. Siempre pensaba en eso y me gustaba la sensación que me producía estar ahí y ser parte de ese lugar, dando, aportando mi granito de arena para la expansión de todos.

Hoy por hoy sigue siendo parte de mi filosofía de vida, algo que le pregunto invariablemente a mis seres amados y en diversos momentos, a mis colaboradores, a mis soci@s y a mis clientes:

Y el resultado siempre ha sido interesante y satisfactorio: relaciones plenas, amistades largas, proyectos brillantes donde realmente somos un equipo y donde colaborar es una satisfacción total a nivel personal y profesional.

Incluso cuando un proyecto no se queda o cuando las cosas no resultan como esperábamos, haber pensado así, hace que todo fluya con mayor facilidad.

Creo firmemente que es importante dar para recibir, que cuando trabajas con la mentalidad de aportar, de crecer y de colaborar para el bienestar de tu cliente, colega o soci@, todo fluye positivamente y el resultado no solo se refleja en la expansión de todos los involucrados, también se refleja en tu alma y en la energía que te rodea.

Confiar en tu equipo: Priceless.

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de escribir para el blog de uno de los proyectos de los que formo parte y me he permitido reproducirlo tal cual en este sitio.

Trabajar con varias personas en un mismo proyecto es una de las experiencias más enriquecedoras que puede haber en la vida, tanto a nivel personal, como profesional.

Significa ver -literalmente- el impulso que tiene de cada uno de los integrantes del equipo, descubrir su perspectiva, aprender de ellos de manera permanente y entrar en un mundo sin tiempo ni espacio, donde todos vemos el mismo objetivo y aportamos nuestros conocimientos y experiencia por el bien común.

Y cuando tienes la fortuna de trabajar con un equipo lleno de ideas, con ganas de hacer bien las cosas, enfocados en obtener resultados positivos, respetuosos de la opinión de los demás y con aportaciones constructivas, es una delicia.

La confianza en tu equipo es el eje transversal de las actividades cotidianas. Sabes que todos están para ti y ellos saben que tú estás para ellos. Todos queremos lo mismo: dar lo mejor y que la organización crezca con pasos firmes y sólidos.

Así es el team del IHV, del cual orgullosamente formo parte.

¿Lo más interesante de un equipo como el que describo?

Sin duda, nuestro Team Leader. Un hombre joven y visionario que sabe reconocer el talento de cada persona y que paso a paso ha conformado un grupo humano y profesional que estamos dispuestos a crecer y aprender juntos.

Las aventuras en este IHV apenas empiezan a tomar color. Vamos un paso a la vez, descubriendo que los retos son más oportunidades que obstáculos y que confiar unos en otros va mucho más allá de saber que cada uno hará su trabajo, es sentirte parte de algo que nació grande y que solo tiene una dirección: el éxito.

**Escrito originalmente por LVM para el blog del IHV

Cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta.

Algunas veces, en un punto de la vida, nos preguntamos si vale la pena continuar con lo que estamos haciendo a nivel profesional o si es mejor detenernos y buscar otra cosa.

Hay quienes definen este momento del camino como un síntoma de agotamiento por llevar mucho tiempo haciendo lo mismo. Para otros, representa un llamado a hacer algo más con su vida y habemos otros que lo definimos como que es el momento en que hemos terminado un ciclo satisfactoriamente y se nos abre la puerta para reinventarnos.

Cabe mencionar que esta búsqueda de un cambio nada tiene que ver ni con edad, género, profesión o situación económico social. Es un tema emocional, una necesidad que tenemos y que algunos descubrimos y otros posiblemente no.

Así que pensando en ello, he aquí esas cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta con base en mi experiencia 😉

  1. El tiempo que le dedicas es de calidad. Como es algo que te apasiona, no hay pesares ni sacrificios, disfrutas totalmente cada actividad.
  2. Te permite tener balance entre tu vida profesional y personal. Tú marcas el ritmo. Eres tu propio jefe, tú decides qué haces, cómo lo haces y cuándo lo haces. Estableces tus prioridades con mayor claridad: pareja, familia, tu proyecto, etc. Siempre tienes oportunidad de elegir y al dedicarte a hacer lo que te gusta, es mucho más fácil establecer prioridades.
  3. El retorno de inversión económico es seguro, por la pasión y la dedicación que le pones. No conozco a nadie que quiera dedicar su tiempo a un empleo, carrera, proyecto o negocio, con miras a fracasar. Así que eso es la mitad del camino, porque dedicándote a lo que te gusta, vas a buscar la forma de hacerlo bien y eso te da calidad y por ende, rentabilidad.
  4. Hay un ROI emocional que no tiene precio, porque es infinitamente más satisfactorio dedicarte a hacer lo que te gusta. Eres más creativo y siempre le ves el lado bueno a las situaciones. Enfrentas lo que se presente con buen ánimo, te enfocas en resolver y disfrutas el proceso. Los momentos difíciles son mucho más fáciles, porque te estás dedicando a lo que te gusta y nada te puede detener.
  5. Cada día tienes la oportunidad de ver tu sueño haciéndose realidad. Dejas de preguntarte que hubiera pasado si… o qué pasaría sí… porque lo ves suceder. Sabes que estás empezando o que vas a medio camino quizá y eso no es un problema, es una oportunidad. El camino se hace al andar -como dice la canción- y ves los frutos de tu sueño paso a paso.

Aprendizaje continuo.

La única opción para la vida.

Algunas personas asocian el concepto «aprendizaje» con ir a la escuela o verse obligados a tomar cursos de cosas que simplemente no les interesan.

Sin embargo, el aprendizaje es por definición, cuando adquirimos conocimientos sobre algo, por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia.

Sí, el aprendizaje está vinculado a las estructuras académicas que nos permiten adquirir conocimientos específicos. Pero aprendizaje también es saber utilizar una nueva App, el nuevo modelo de teléfono que adquirimos o saber movernos en transporte urbano, conectando rutas de metro y autobuses en una ciudad nueva para nosotros por ejemplo.

Aprendizaje es el proceso a través del cual adquirimos habilidades, destrezas, conductas, conocimientos y valores. Lo que significa que todos los días, desde que nacemos, estamos aprendiendo algo nuevo y no necesariamente tiene que ser en un estricto sentido académico.

Como podemos darnos cuenta, el aprendizaje forma parte de nuestra estructura para la supervivencia. Nuestras conexiones neuronales se fortalecen y se expanden cada vez que aprendemos algo nuevo, garantizando así nuestra capacidad de adaptación al entorno social y laboral y también, manteniendo sano nuestro cerebro.

Así que sea lo que sea que te llame la atención, sin importar la edad que tengas o los «obstáculos» que consideres que hay en el camino, enfócate en lo que quieres aprender. Hazlo a tu ritmo, sin presionarte y disfrutando el proceso, porque independientemente de que adquieras nuevas habilidades o conocimientos, la vida es un paseo, no una carrera contra reloj y vale la pena disfrutar cada paso que damos.

Aquí 10 razones específicas para seguir aprendiendo toda la vida:

  1. Aumenta tus habilidades
  2. Propósito y camino
  3. Pasiones y satisfacción de vida
  4. Empleabilidad
  5. Imperativo económico
  6. Liderazgo
  7. Transferibilidad
  8. Conciencia y perspectiva social
  9. Practicidad
  10. Longevidad

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