#SM #sueños #SumaDeTalentos #diciembre 2020
Etiqueta: 2020
4 diciembre 2020
3 diciembre 2020
2 diciembre 2020
1 diciembre 2020
Llegamos al último mes de este 2020 que nos ha enfrentado a nosotros mismos en todos los sentidos.
Nos quedan cuatro semanas de un año que algunos prefieren «no contar» y que otros preferimos «contar» como uno tan importante, como los demás que conforman nuestra historia.
Que sean 31 días de amor, de paz, de reflexión, de objetivos, de soluciones, de tranquilidad, de alegría y de fe.
Que sean 31 días de ilusiones y esperanza.
#SM #amor #SumaDeTalentos #diciembre 2020
Septiembre
La vida es una suma de momentos, de planes, de sueños y de acciones.
Cada día tenemos la posibilidad de volver a empezar y sin embargo, los seres humanos necesitamos «fechas» «temporadas» y «señales especiales» para darnos la oportunidad de reinventarnos.
Hoy inicia un nuevo mes y con él tenemos esa oportunidad que queremos hacer tangible.
Que septiembre sea todo lo que cada uno soñamos y necesitamos para estar en paz y alineados con el universo y con nuestro corazón.
#SM #amor #paz #sueños #ilusiones #SumaDeTalentos

Reflexiones
En medio de la pandemia COVID-19.
Me resulta imposible no hacer un resumen de lo vivido hasta el momento, para tener de dónde partir.
Trato de ubicar en mi memoria el momento exacto en el que las noticias sobre este virus empezaron a fluir y no lo encuentro.
Es decir, igual que todos los seres humanos, mis recuerdos de esto, empiezan a partir del momento en que la situación -por una o por otra razón- me impacta directamente.
Eso es normal. Nuestra memoria se va anclando en las situaciones que nos resultan relevantes, aunque almacenemos en segundo plano el resto de la información.
El punto es que para mí, todo esto comienza en la semana del 9 de marzo, con warnings por parte de mi jefe en la universidad respecto a que era probable que tuviéramos que migrar a clases en línea un par de semanas antes de las vacaciones obligadas. Así que la planeación empezó a todo vapor y justo a tiempo, porque ni siquiera regresamos a salón de clases después del puente del 16 de marzo. Era obvio, dadas las circunstancias y sin embargo, uno aprende con los años que siempre tienes que estar preparado para todo.
Esos flashes de ajuste previos a la semana del 16 me motivaron a empezar paralela la planeación con el team leader de la agencia en la que soy marketing scrum master. El mismo 16 de marzo, mientras él estaba de regreso del puente por carretera, empezamos a hacer ajustes y en la noche revisamos el plan de trabajo.
Ya no salí de casa. El martes 17 mi junta con los teams de la agencia ya fue virtual y ellos fueron apenas un par de horas a la agencia por lo que necesitaban para trabajar vía remota.
Esa primera semana fue muy intensa. No paramos de trabajar un minuto!! E incluso muchos comimos rápido para volver a conectarnos. Pienso que en parte, era la novedad de la situación y la facilidad de la conexión, pero si profundizo, ahora pienso que también nos movió un poco el miedo. El cambio fue brusco, una innovación total y cada uno sabíamos que teníamos que reaccionar de acuerdo a lo que se esperaba de nosotros a nivel profesional. Evidentemente en términos personales, también nos exigimos mucho.
Sin embargo al hacer el review de nuestra primera semana haciendo home office, las recomendaciones que le hice a los teams fueron:
Disciplina. Marcar tiempos específicos para trabajar, para comer y para desconectar.
Nuestro ecosistema había cambiado ya por completo para ese momento y a partir de ello, necesitamos mantener un equilibrio físico y mental. Podernos conectar, no significa tener que hacerlo.
Así llegamos a la semana dos. Viendo nuevas noticias de salud cada día, algunas poco alentadoras y otras optimistas. El trabajo ha cambiado de escenario y sin embargo seguimos en un ritmo muy productivo.
Las lecciones que rescato de mis círculos cercanos son -supongo- muy similares al resto del mundo:
Hemos aprendido a parar cuando es necesario.
Hemos regresado a lo esencial, a lo verdaderamente importante: al amor, a la fraternidad, a la cooperación. Nada de poses, nada de superficialidades.
Hemos hecho conciencia que lo único que en verdad necesitamos es salud. El resto, se consigue paso a paso.
Le estamos dando el verdadero valor a la tecnología. Es una herramienta maravillosa que nos permite continuar de la mejor manera con nuestra cotidianidad. Pero no se compara en absoluto con el poder -y la necesidad- de un abrazo. El contacto humano es parte vital de nuestra supervivencia, aunque temporalmente debamos evitarlo.
Esta cuarentena nos ha permitido establecer prioridades. Para todos son distintas, pero igual las estamos dejando claras.
Este cambio nos ha obligado como humanidad a hacer un switch de pensamiento: quienes no habían querido actualizarse en términos tecnológicos, se han visto obligados a hacerlo, quienes estaban posponiendo dar el salto a abrirle la puerta a la educación en línea, han tenido que hacerlo, quienes habían pospuesto esa charla consigo mismos por falta de tiempo, ya se han puesto al día, quienes pensaban que todo lo digital era lo único valioso, han descubierto que la vida real es offline…
Esta pandemia es una lección enorme para todos. Cada uno tenemos muchas cosas que aprender, otras que reforzar y muchas más que poner en práctica todos los días.
En términos de salud e investigación, desconozco cuándo y cómo vaya a terminar este capítulo y sin embargo no deja de asombrarme que en pleno siglo XXI con todo lo que sabemos, nadie haya descubierto todavía una vacuna…
En términos espirituales, estoy convencida que la lección será tan extensa como sea necesario para la humanidad.
Somos muchos estudiantes en todo el planeta y mientras cada uno no haga sus propias reflexiones y descubra sus áreas de oportunidad para cambiar y mejorar, será necesario que sigamos encerrados en este salón de clases: COVID-19.

Deseos 2020.
Para un mundo como el nuestro.
Estamos empezando un nuevo ciclo, ¡una nueva década! Y la primera semana del año siempre está llena de optimismo, de sueños, de ilusiones y de proyectos.
Eso está muy bien, el punto es que en la mayoría de los casos, se queda en eso: en una semana de entusiasmo que se va debilitando con los días y que pocas veces llega intacto a fin de mes.
El mundo nunca volverá a ser como lo conocimos algunos y los más jóvenes nunca lo conocerán así. Es normal, el tiempo pasa, las civilizaciones evolucionan y todo, absolutamente TODO cambia.
Así que pensando en eso, estos son los 12 deseos -y un pilón- de Suma de Talentos para este 2020 que va comenzando. Uno por mes, para que lo consideres como te quede mejor, como se vayan dando las cosas, como lo necesites, porque la vida es una sorpresa todos los días:
Sé responsable.
De tus palabras, de tus acciones, de tu vida y de tus decisiones. Deja de echarle la culpa a cuanta persona o situación se te atraviese y asume de una vez que cada paso que das y cada cosa que haces o dices tiene efectos colaterales.
Ama intensamente.
Así, con todo lo que eres y con todo lo que tienes. Ama y no te preocupes por lo demás.
El amor se entrega o no. Se siente o no. Se vive o no.
No hay medias tintas, no hay condiciones, no hay intercambios. El amor ES y vale la pena entregarse a él. **Sí, aquí también aplica el concepto de responsabilidad.
Amar implica ser responsable de ti y del corazón de la persona a la que estás haciendo vibrar con tu amor.
Sé perseverante.
Uno no obtiene lo que desea. Uno obtiene lo que trabaja.
-Eugenio Derbez. Cómo ser un latin lover-
Exacto. Cuando tienes un sueño, un proyecto, una ilusión o una meta, llámalo como quieras, lo único que puede llevarte al éxito es la perseverancia.
¡Momentos difíciles te van a sobrar! Y vas a llorar y a preguntarte mil veces si estás haciendo lo correcto o no. Vas a terminar en la lona y te vas a tener que levantar. Así es esto. El universo nos pone a prueba una y otra vez para asegurarse que eso que tanto deseas es real y no un capricho.
Los caprichos, si no se consiguen «de inmediato» pasan al olvido. Los deseos del corazón, pasan la prueba más fuerte e implacable que existe: el tiempo.
Sal de tu zona de confort.
Reinvéntate. Deja de decir una y otra vez que tal o cual cosa no son para ti. Hacer lo que ya sabemos es muy fácil, porque lo conocemos y lo dominamos, pero cuando hacemos cosas nuevas y descubrimos que también podemos, ¡ese es el impulso que necesitamos! Salir de la zona de confort a veces da miedo, ¡pero la adrenalina fluye igual con la emoción de lo nuevo!
Comprométete.
Contigo mismo, con tu familia, con tu pareja, con el amor de tu vida, con tus hijos, con Dios, con el universo, con tu país… con quien quieras, pero hazlo. El valor del compromiso va más allá de decir promesas. Hay que cumplir con lo que se dice, pase lo que pase, porque tu palabra está de por medio.
Quizá te parezca que si alguien no cumple contigo, tú no tienes por qué cumplir con esa persona tampoco. Me permito diferir al respecto. El código de ética con el que cada uno vivimos es distinto y sin embargo, en cualquier parte del mundo, una persona que se compromete y cumple, logra el respeto de quienes lo rodean.
Fíjate objetivos.
Un objetivo nos da dirección. Es importante que sepas lo que quieres hacer, que tengas un plan. Eso te da un mapa general de lo pasos que debes seguir para llegar al objetivo planteado.
¿No sabes lo que quieres? No importa. Seguramente sabes lo que no quieres y eso es ya la mitad del camino. Revisa la lista de lo que no quieres y encontrarás por lo menos un par de objetivos claros en cualquier aspecto de tu vida.
Aférrate.
A la vida, al amor, a la familia, a los amigos, a Dios, a tus hijos, a tu pareja, a tus sueños, a tus proyectos, a tu carrera… ¡No los sueltes! Si tu corazón dice que eso es lo que quieres, ¡aférrate!
La vida no es desechable, las personas y los sentimientos no lo son tampoco, así que no hay razón para hacer a un lado a todo y a todos a las primeras de cambio.
Estudia.
Todo lo que quieras, todo lo que te gusta. ¡No importa la edad! Pregunta, compra libros -físicos o digitales- busca asesoría, toma cursos gratis en línea, si puedes paga otros presenciales, pero estudia. Todos los días, 30 minutos al menos. Eso te va a permitir estar actualizado y eventualmente te dará dividendos económicos y emocionales.
Sueña.
Date la oportunidad de crear en tu mente todo lo que quieres tener y lograr. Y cuando hayas diseñado el sueño perfecto, pásalo a papel -o a digital- y planifica.
Un sueño es un plan y los planes tienen pasos. Así de simple.
Si lo puedes soñar, lo puedes lograr.
-Walt Disney-
Hazlo.
No importa que no quede perfecto, no importa que necesite mil correcciones, que no sea tal como lo imaginaste.
Es preferible que sea real y perfectible, a que sea perfecto e irreal.
Solo hazlo. Ya. ¡Hazlo!
Analiza.
Piensa lo que vas a hacer, ¿recuerdas los puntos de ser responsable y comprometerte? Pues hay que considerarlos cuando hagas un análisis de las decisiones que vas a tomar. Escucha a tus miedos y evalúa si son miedos a algo real que puede ponerte en peligro o si son miedos imaginarios porque estás saliendo de tu zona de confort.
Perdona. Perdónate.
La vida es una lección constante y si algo no salió bien, si te equivocaste, si hiciste o dijiste algo mal, perdónate a ti mismo. Perdona a quien te lastimó, a quien te falló. Es tan humano como tú y no puedes instalarte en plan de juez, porque eres el primero que va a pasar a juicio.
Tú haz lo que consideres correcto.
Todos tienen una opinión de lo que «debe ser» en la vida sentimental, en la profesión, en el trabajo, en la familia, en en amor y en la pareja, en la crianza de los hijos…
El punto es que nadie es igual a nadie. Cada situación es diferente porque todos lo somos. Tu mamá no puede entender lo que es tener tu edad y vivir lo que estás viviendo, porque a tu edad ella estaba viviendo otra realidad en un momento histórico distinto.
Tus amigas no pueden decirte cómo debe ser la relación con tu pareja, porque cada una ha hecho lo que ha podido y lo que ha querido con sus respectivas parejas. No hay manuales, no hay generalidades, no ha indicadores de nada. «Si dice tal cosa o si no hace tal cosa, es que no te quiere» Mentira. Cada pareja es como una huella digital. Si las miras a simple vista, se parecen todas. No es así. Cada una es distinta y única.
Tu jefe o tu profesor no puede decirte que no sirves para tal cosa o que no tienes talento. Es su opinión -muy respetable- con base en lo que sabe, en lo que conoce. Pero nada más. No lo sabe todo, porque no lo ha vivido todo, no lo conoce todo. Es un humano más con experiencia en ciertas áreas, no es Zeus y esto no es el Olimpo. Escucha a tu corazón, haz esfuerzos extra, encuentra tu camino y lucha por ti, por tus sueños.
Nadie puede decirte cómo vivir, qué estudiar, cómo sentir…
Confía en ti, en tu intuición, en tus experiencias y disfruta tu vida. De eso se trata cada día, de tomarlo como lo que es: Una nueva oportunidad.
¡Feliz 2020!






