La forma en la que hablas de tu negocio o de tu trabajo, genera un impacto MUY importante en los demás.

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Hace poco estaba conversando con un cliente sobre un nuevo negocio que uno de sus sobrinos quiere empezar y me llamó la atención la forma en la que me contaba la historia:

«Va a ser algo pequeño, cero ostentoso, la verdad es más para apoyo del ingreso familiar y esperemos que le eche ganas, así que vamos a empezar con poquito y vemos cómo se van dando las cosas»

¡Qué distinto hubiera sido si me lo cuenta de otra forma! Por ejemplo:

«Mi sobrino va a empezar su propio negocio y tiene ganas de comerse el mundo, de hacer la diferencia con este nuevo producto y de llegar a muchos hogares. Quiere crecer y generar empleos, yo creo que le va a ir muy bien y todos lo estamos apoyando como podemos»

¿Te das cuenta de la diferencia de vibra y de impacto que genera cada discurso?

Por eso es importante que VEAS a tu negocio o a tu trabajo con «ojos de amor» -como decía mi abuelita- porque lo verbalizas así, con amor, con emoción, ¡con decisión! Y eso es exactamente lo que le transmites a las personas.

Es mucho más atractivo que me digas que estás empezando un nuevo negocio porque quieres crecer o diversificarte, a que me digas que estás probando a ver si este sí jala.

Dale a tu audiencia, a tus clientes y sobre todo, date a ti mism@ ese feeling, esa vibra y esa emoción de lo que quieres, de lo que ves con este negocio o este nuevo trabajo que nadie más ve, pero que de escucharte o de leerte, se contagia de tu emoción por este nuevo camino.

Y si no estás empezando y llevas ya un rato en el mercado, ¡platícalo igual! Nadie mejor que tú sabe por todo lo que has pasado, todo lo que has logrado y todo lo que quieres hacer.

De eso de trata la vida, de energía, de impulso, de hablar de lo que queremos sin perder de vista los pasos que vamos dando.

Entonces, ¿Cómo dices que me vas a contar a qué te dedicas?

LVM / Asesora de alineación para impulsar la productividad

lia@sumoftalents.com

Cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta.

Algunas veces, en un punto de la vida, nos preguntamos si vale la pena continuar con lo que estamos haciendo a nivel profesional o si es mejor detenernos y buscar otra cosa.

Hay quienes definen este momento del camino como un síntoma de agotamiento por llevar mucho tiempo haciendo lo mismo. Para otros, representa un llamado a hacer algo más con su vida y habemos otros que lo definimos como que es el momento en que hemos terminado un ciclo satisfactoriamente y se nos abre la puerta para reinventarnos.

Cabe mencionar que esta búsqueda de un cambio nada tiene que ver ni con edad, género, profesión o situación económico social. Es un tema emocional, una necesidad que tenemos y que algunos descubrimos y otros posiblemente no.

Así que pensando en ello, he aquí esas cinco razones para dedicarte a hacer lo que te gusta con base en mi experiencia 😉

  1. El tiempo que le dedicas es de calidad. Como es algo que te apasiona, no hay pesares ni sacrificios, disfrutas totalmente cada actividad.
  2. Te permite tener balance entre tu vida profesional y personal. Tú marcas el ritmo. Eres tu propio jefe, tú decides qué haces, cómo lo haces y cuándo lo haces. Estableces tus prioridades con mayor claridad: pareja, familia, tu proyecto, etc. Siempre tienes oportunidad de elegir y al dedicarte a hacer lo que te gusta, es mucho más fácil establecer prioridades.
  3. El retorno de inversión económico es seguro, por la pasión y la dedicación que le pones. No conozco a nadie que quiera dedicar su tiempo a un empleo, carrera, proyecto o negocio, con miras a fracasar. Así que eso es la mitad del camino, porque dedicándote a lo que te gusta, vas a buscar la forma de hacerlo bien y eso te da calidad y por ende, rentabilidad.
  4. Hay un ROI emocional que no tiene precio, porque es infinitamente más satisfactorio dedicarte a hacer lo que te gusta. Eres más creativo y siempre le ves el lado bueno a las situaciones. Enfrentas lo que se presente con buen ánimo, te enfocas en resolver y disfrutas el proceso. Los momentos difíciles son mucho más fáciles, porque te estás dedicando a lo que te gusta y nada te puede detener.
  5. Cada día tienes la oportunidad de ver tu sueño haciéndose realidad. Dejas de preguntarte que hubiera pasado si… o qué pasaría sí… porque lo ves suceder. Sabes que estás empezando o que vas a medio camino quizá y eso no es un problema, es una oportunidad. El camino se hace al andar -como dice la canción- y ves los frutos de tu sueño paso a paso.

¿Cómo sintonizar con mi meta en la vida?

Carol Adrienne, en su libro «Encuentre su meta en la vida» propone seis principios para vivir la vida según nuestro propósito, no controlando los sucesos de forma rígida, sino guiándonos por la intuición.

El significado de ser feliz.

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Hace poco, en una conversación, le decía yo a un amigo: «Lo que decidas está bien mientras seas feliz» y su mirada al escuchar esto fue triste, igual que su respuesta: «la felicidad es muy subjetiva y difícilmente se logra alcanzar»

Me parece que el significado de la felicidad efectivamente es distinto para todos y sin embargo, creo que es alcanzable cada día.

Si bien para algunos no es un estado de ánimo permanente, es posible que lo logren por momentos, en pequeños instantes que iluminan su día y que por una u otra razón, no se dan cuenta de ello.

Así que la propuesta de este post es hacer un breve análisis de lo que te hace sentir bien.

¿Una charla por teléfono con tu hermana?

¿Un café caliente a media tarde con galletas?

¿Ver la lluvia y disfrutar del olor del pasto mojado?

¿No tener más video llamadas por la tarde?

Sea lo que sea que te haga sentir bien, detéctalo. Ese es el primer paso. Esos pequeños gustos nos hacen sentir bien, «nos hacen felices» y entonces, cuando los sumamos, nos damos cuenta que el día ha tenido más momentos buenos de los que pensamos y que la vida es fluir con las situaciones que se presentan y encontrarle lo bueno a cada una de ellas.

Creo que este libro de Bertrand Russell puede ser útil y divertido en este proceso de buscar la felicidad.

Está disponible en Amazon México en versión digital, de pasta blanda y pasta dura.

Imagen: Amazon México
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Vivir cada día, como una nueva aventura.

La semana pasada tuvimos el kickoff de nuestro podcast y lejos de «sufrir» el proceso, la verdad es que lo hemos disfrutado mucho. Ha sido un agradable recordatorio de que vale la pena vivir cada día como una nueva aventura, ¡porque lo es!

Enfrentarnos a nuevos retos con una actitud positiva y de apertura, ayuda mucho a sobrellevar la situación, porque es el proceso y no el resultado, lo que nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos.

Una de las preguntas que aprendí a hacerme antes de empezar algo nuevo es esta: «¿Qué es lo peor que puede pasar?»

Y con esa consideración hecha, cualquier otro resultado era bueno, de hecho, era mucho mejor que el peor escenario, ¿estamos de acuerdo?

Funcionó para mí. Durante mucho tiempo este ejercicio funcionó para correr riesgos y saltar a lo que consideraba «el vacío,» sabiendo cuál podía ser el golpe que podría darme.

Sin embargo, hoy por hoy, la pregunta que me hago antes de empezar un proyecto como este podcast, es: «¿Qué es lo mejor que podría pasar?»

La sensación cambia. La acción se realiza con esperanza y con emoción. Deja de ser un salto al vacío y se convierte en una aventura, en un viaje -literalmente- de descubrimiento personal y profesional.

Así que sea lo que sea que quieras hacer: empezar un nuevo negocio, dejar tu trabajo en el mundo corporativo y dedicarte a dar clases de tu especialidad, retomar tus estudios o reinventarte, ¡HAZLO!

Pregúntate lo que prefieras, imagina lo que te espera y da el paso que sigue. Roma no se hizo en un día. Así que un paso a la vez. Un día a la vez. Una tarea a la vez.

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