Encuentra tu ritmo.

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¿Alguna vez te ha pasado que te llegan más pendientes de los que puedes ejecutar en tu horario de trabajo y eso te genera mucha presión?

Bueno, las variables por las que sucede esto son muchas y muy diversas – dignas de análisis en uno de mis cursos de alineación para la productividad- pero no son tema de este post.

Así que volvamos al punto de estar abrumad@ en tu espacio de trabajo con todo lo que se va acumulando.

Respira.

Es importante que tengas clarísimo que hoy NO vas a poder hacerlo todo.

Entre más pronto lo asumas, más fácil será continuar avanzando para resolver.

Te diría que establezcas prioridades con tu jefe, pero la mayoría de los jefes suelen responder similar: ¡Todo es prioridad!

Así que si todo es igual de importante (nunca lo es, en serio) entonces apliquemos la herramienta del criterio. TU CRITERIO.

Y es aquí donde paso a paso, encuentras tu ritmo:

Revisa los pendientes. Ya que todos tienen el mismo nivel de importancia, entonces puedes separarlos por extensión o nivel de complejidad.

Hay quienes prefieren empezar «por lo más pesado» para que al final de su horario de trabajo, puedan estar más tranquilos, resolviendo lo más sencillo.

Y hay quienes a la inversa, prefieren empezar «por lo más fácil» para ir terminando cosas, sentirse motivados porque van avanzando y dejar lo más difícil para el final.

Las variantes de cómo hacerlo son muchas, pero estas son las dos más comunes.

Las dos funcionan y las dos son correctas siempre y cuando sean útiles para ti. Porque esto se trata de tu tiempo, de tu ritmo, de tu desempeño y de tu satisfacción personal y profesional, porque eso es directamente proporcional a tu nivel de productividad.

Encontrar tu ritmo tiene que ver con conocerte a ti mismo, saber qué es lo que prefieres:

¿Hacer varias tareas pequeñas toda la mañana y después de comer dedicarte a lo más pesado? Es válido. Quizá tu bioritmo sea vespertino y estás más alerta después de comer y tomarte un café.

¿O quizá prefieres dedicarle toda tu energía a las tareas más complicadas en la mañana que estás más fresc@ y después de comer ir sacando poco a poco lo más sencillo porque ya estás cansad@? También se vale. Solo tú te conoces lo suficiente como para saber en qué momento del día eres mejor para ciertas tareas.

Lo importante es que seas tú quien marque el ritmo de tu trabajo, ¡Que encuentres tu ritmo! Y parte de ello significa estar consciente que tienes un horario de trabajo y te ciñas a él y eso incluye tu tiempo de comida.

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Salvo los médicos, los bomberos, rescatistas, cirujanos, policías o cualquier profesión relacionada con la vida y la seguridad de las personas, en realidad, los demás hacemos un trabajo importante, pero no es de vida o muerte. Así que créeme, es más importante que comas bien a que saques esos pendientes, porque eventualmente te va a bajar el azúcar, te puedes desmayar y ni tú estarás bien y los pendientes van a seguir aumentando.

Encuentra tu ritmo. En tu trabajo y en tu vida.

LVM / Asesora de alineación para impulsar la productividad

lia@sumoftalents.com

Establece tu prioridad.

Después, actúa en consecuencia.

 

Foto:Pixabay
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En un mundo frenético, donde «todo urge» y «todo es prioridad» es muy fácil que te pasen dos cosas:

  1. Que invariablemente sientas que no cumples con todo lo que tienes que hacer.
  2. Que te sientas profundamente cansado de correr y no llegar a la meta.

Así que lo mejor que puedes hacer por ti y por todos lo que te rodean (colaboradores, pareja, amigos y familia) es que empieces estableciendo tu prioridad del día y después, te dediques a hacer que eso suceda.

Leíste bien: prioridad, en singular.

Social y laboralmente estamos tan mal acostumbrados a tener «muchas prioridades» que por lo tanto, no ejecutamos ninguna cabalmente.

Es lógico, no puedes hacer muchas cosas a la vez  (el multitasking es un mito del que hablaremos en otro momento) y eso significa que al cerrar el día no hayas hecho nada de todo lo que esperabas y que te sientas abrumado, cansado y frustrado.

La prioridad que estableces permea todo lo que haces y bajo ese panorama, las decisiones que tomes son correctas.

Imaginemos que estás exhausto de trabajar incansablemente sin detenerte, que llevas meses sin parar por varias razones, pero esta mañana has despertado mal, con dolor de cabeza y «sintiéndote enfermo» aunque no te duele algo en particular. (Eso, se llama agotamiento y provoca muchos problemas si no le pones atención)

Así que esta mañana decides que la prioridad eres tú y con base en ello tomas todas las decisiones pertinentes, empezando por avisarle a tu jefe, a tu equipo y a los clientes de la agenda que no estás bien y que vas a reagendar todo para los días siguientes. Desayunas con calma, te bañas con calma y vuelves a la cama un rato. Si te apetece, te duermes un rato y si no, lees un poco o simplemente te acuestas a des-can-sar.

Nada de reuniones, nada de celular, ni correos… Nada de trabajo. Hoy has decidido darte lo que te has negado por tanto tiempo: descanso. La oportunidad de recuperarte para poder hacerlo mucho mejor mañana.

No te sorprendas, eso es exactamente lo que le dirías a tu mejor amig@ que haga y lo que le pedirías a tu pareja, porque se ve que está agotad@ y si no se detiene, se puede enfermar. Así que no estamos hablando de flojera, estamos hablando de priorizar y de ser consciente.

En este escenario, es muy probable que después de un día de descanso, te sientas mucho mejor para desarrollar todos los pendientes que tienes y seas más productivo.

¿Se acabó el mundo? No

¿Los clientes, tu jefe y tu equipo entraron en caos total sin ti? No

¿Se lograron resolver varias cosas sin ti? Sí

¿Se pueden reagendar las reuniones de hoy? Sí

No pasa nada que no se pueda arreglar si descansas un poco. En cambio, si no te detienes y colapsas, todo lo que tienes entre manos sí se va a ver afectado por una razón muy sencilla: vas a tener que detenerte más de 24 horas.

En cuanto a establecer tu prioridad del día a nivel profesional, pasa lo mismo. Pregúntate qué es lo más importante para hoy:

¿Prospectar clientes? ¿Hacer reportes? ¿Ocuparte de la contabilidad? ¿Revisar resultados del equipo? ¿Preparar propuestas?

Tener clara la prioridad del día te permitirá dedicarle más tiempo a esa actividad específica y dejar para después el resto.

Recuerda esto: Roma no se hizo en un día 😉

Una prioridad al día. Un paso a la vez. Un día a la vez.

#SM #prioridad #SumaDeTalentos #Kaizen

 

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