
#SM #SumaDeTalentos #Believe #julio2020

#SM #SumaDeTalentos #Believe #julio2020
Foto: PixabayPlantear un objetivo puede ser agradable o muy frustrante.
Todo depende de lo que te estés planteando lograr y el nivel de “control” que tengas sobre los elementos necesarios para lograrlo, entre ellos, la disciplina.
Por ejemplo:
Si tu objetivo es ser multimillonario para finales del 2020, estamos hablando de un sueño, no de un objetivo, porque los objetivos son precisos, alcanzables y medibles.
Así que comencemos analizando el planteamiento: ser multimillonario es un concepto subjetivo. Puede ser que hables de un millón o más y tienes que ser muy específico: ¿millonario en pesos, dólares o euros?
Teniendo eso claro, necesitas ser preciso: ¿Cuántos millones pretendes tener en las siguientes 24 semanas? Porque eso es lo que resta al 2020.
Supongamos que quieres tener 80 millones de dólares
Eso significa que cada semana tendrías que ganar más o menos 3.5 millones de dólares. Es decir, que el próximo viernes ya debes tener esa cantidad en tu cuenta para que no se eleve lo que debes generar cada semana.
¿Te das cuenta que estamos hablando de un ideal?
Sin embargo, si retomamos el ejemplo de que quieres tener cierta cantidad para fin de año, el objetivo pueden ser 72 mil pesos.
Eso significa que cada semana necesitas generar 3 mil pesos de aquí a que termine el año. Quizá sea elevada la meta, pero es alcanzable e incluso si en una semana no logras la meta completa, el acumulado para la siguiente semana sigue siendo viable.
Ahora bien, ¿qué te parece si ese objetivo para fin de año, lo dividimos en 24 pequeños objetivos?
Empecemos por generar los primeros 3 mil pesos y cuando los tengas y hayas alcanzado el primer objetivo, te sentirás mucho más confiado para generar los siguientes 3 mil pesos y así consecutivamente.
Cuando nos ponemos metas a muy largo plazo y muy elevadas, el camino es mucho más pesado y es aquí donde normalmente todo mundo abandona lo que desea lograr. Es lógico, se ve inmenso, falta mucho tiempo y tiene tintes de imposible o de muy difícil.
El secreto está en partir en pequeñas metas, la meta final y a medida que vas avanzando, ese pequeño logro es el que te va a motivar para continuar. Recuerda que todos necesitamos hacer tangibles nuestros logros para darnos cuenta que sí podemos. No se trata de que lo sepamos, ¡se trata de que lo veamos!
Algo importante que me comentó Gerardo Magallanes -y que aprecio y agradezco – cuando leyó el post:
Es cierto, hay factores internos y externos que pueden retrasar el logro de tus objetivos en tiempo y forma, aunque haya disciplina para lograrlos. Coincido totalmente.
Sin embargo, el objetivo de estas líneas es darte una perspectiva distinta para la forma en la que plantees tus metas. Que sean pasos pequeños para que cada logro te motive a seguir y que si en el proceso pasa «algo» que te retrase un poco, sea solamente eso, un retraso y no una frustración porque no has visto avance en nada.
Esta forma de planear de menos a más funciona. Ponlo en práctica y verás que aplica para todo:
Ahorros, dejar de comer pan, tomar más agua, hacer ejercicio, ordenar la covacha…
Recuerda: Un paso a la vez. Un día a la vez. Una tarea a la vez.
Roma no se hizo en un día.
#SM #SumaDeTalentos #objetivos #perseverancia

Montserrat García es mamá, emprendedora, agente de ventas, administradora, jefa de equipo, socia, creativa y una mujer llena de ideas, de sueños y de un empuje tremendo.
Me parece que la palabra que la describe mejor es: incansable. Ella sabe que no hay mañana, que el momento es hoy y que todo esfuerzo, por difícil que sea, siempre tiene una recompensa.
Para ella, la atención al cliente es lo primero y lo más importante. Sabe escuchar a sus clientes y los ayuda en todo el proceso con el único objetivo de que ellos queden completamente satisfechos. Así que la frase que más se escucha entre ella y su equipo es «Por el placer de servir» y prácticamente ese es ya su slogan.
Aprovechando uno de sus momentos de paz, porque está en pleno proceso de reestructurar sus tiempos para dedicarle más tiempo a sus hijos, que son el motor de su vida, platicamos brevemente con ella y este es el resultado.
ST: ¿Cómo y cuándo nace Cam’mon Promociones?
MG: Nace cuando termino mi época de Edecán, después de mi primer hijo. Ese trabajo me fue muy bendecido porque ganaba muy bien, pero no estaba en mi futuro. Con mi habilidad para las ventas, sabía que podía conseguir clientes y así cambiar mi lugar atrás de un escritorio. Mi hija se llama Camila y decidí ponerle a mi empresa Camila/Monsserrat (Cam’mon)
ST: ¿Recuerdas quién fue tu primer cliente y cuál fue el reto al que te enfrentaste con él?
MG: Soy una persona sumamente afortunada y bendecida, recuerdo que empecé en la cocina de mi mamá y en lo que ella guisaba yo prospectaba para conseguir clientes. Mi primer cliente al que persistí fue COMEX (hice el ridículo porque mi Edecán fue mala ) después conseguí a Fundación Rafael Donde y me dio un año de trabajo semanal. Cuando recibí mis primeros 200 mil pesos de utilidad lo aventé e hice angelitos en el suelo, fue mi máximo. Debía contactar al personal, verificar que llegaran, hacer mis reportes y mandar las fotos, para mí fue un gran reto, porque yo conseguía, vendía, facturaba, cobraba y tenía que ser mamá. Conseguí otro cliente que apoyé el siguiente año, se llama Salvaje Tentación y en este inter, tuve a mi tercer hijo. ¡Fue y es un gran reto ser mamá y proveedora!
ST: ¿Cuáles son los servicios que ofrece Cam’mon Promociones?
MG: Cada proyecto es distinto, algunos son muy complejos en temas creativos y otros en cuestión de tiempos…
Lo que puedo decirte es que el equipo con el que contamos es de alta calidad y tecnología reciente, así que podemos hacer desde tarjetas de presentación, invitaciones o impresión de gran formato. ¡Literalmente el cielo es el límite! Tú nos dices lo que necesitas y mi equipo y yo nos ocupamos de realizarlo.
ST: Cuéntanos de los dos proyectos que recuerdes que han sido todo un reto para ti y tu equipo de trabajo.
MG: Trabajé para colchones América y me dieron tiendas en toda la República Mexicana, buscar personal, capacitarlos y verificar que si trabajaran era toooodo un reto.
La verdad es que he conseguido muchos proyectos súper difíciles porque nunca digo que no cuando un cliente pide un capricho. Y ya después investigo cómo hacerlo.
Mis papás siempre me han ayudado y aún cuando no sepan cómo, nunca me han dejado sola.
ST: Datos para localizarte y solicitar cotizaciones
www.comunicacionimpresa.mx
Whats 5519528832
Oficina 5515472260
ST: En momentos como los que vivimos, en plena pandemia, ¿qué consejo le darías a todos los emprendedores que como tú siguen dando lo mejor de sí mismos día con día?
MG: Que se avienten sin miedo, siempre mi filosofía es: piensa como si estuvieras en un juego de futbol. Tú sabes que de todas maneras te va tocar jugar, ya estás ahí, así que o lo disfrutas o la sufres.

#SM #SumaDeTalentos #BeYourself #julio2020
Esta es una pregunta muy frecuente que escuchamos de propios y extraños.
«Ojalá el día tuviera más horas» es una expresión constante también y eso puede significar varias cosas:
Que estás integrando a tus actividades más cosas de las que puedes resolver, que la distribución de tu tiempo no está siendo eficaz o que tienes demasiadas distracciones y está afectando tu productividad.
Ya sé, no es nada que no sepas o que no te hayan dicho antes, sin embargo la pregunta importante es la siguiente:
¿Estás consciente de cómo distribuyes tu tiempo?
Observa que no dije «manejo del tiempo» porque eso no es real.
Nadie puede «manejar el tiempo». Lo que sí podemos hacer es distribuirlo, hacer un autoanálisis de la forma en la que asignamos periodos determinados para ciertas actividades y los resultados que obtenemos.
Foto: PixabayLo primero es darte cuenta que ese inmenso espacio que tienes en tu agenda ya está segmentado:
Asigna tus horas de sueño, las de desayuno y comida y tu hora de salida del trabajo. No importa que trabajes vía remota en este momento -ya sea porque el COVID-19 modificó la estructura laboral o porque decidiste hacerlo así- de cualquier forma, en alguna hora del día necesitas parar y dejar de trabajar.
¿Ves lo que te queda disponible? Bueno, pues esas son las horas que tienes para hacer tu trabajo.
No te preocupes, son las mismas horas que tendrás mañana y pasado mañana. Lo que significa que el trabajo que estás desarrollando es continuo y que vas a hacerlo todos los días.
Ahora, establece la prioridad del día: ¿Hacer reportes? ¿Llamadas de seguimiento? ¿Desarrollo de propuestas? ¿Contabilidad?
Cuando lo tengas claro, asigna las primeras tres o cuatro horas del día por lo menos. Necesitas concentración en esa prioridad para poder tenerla resuelta antes de la hora de la comida o por lo menos, lo más avanzada posible.
¡No me digas que es imposible porque tienes muchas otras cosas qué resolver! ¿No se supone que esta es la prioridad? Pues entonces regresa al paso anterior y elige la prioridad. No puedes hacer BIEN muchas cosas al mismo tiempo. Nadie puede. Esa es la razón de que repitas varias veces el mismo correo porque olvidaste el attachment o que hagas mal algo, porque no pusiste atención a las indicaciones en la junta, ya que estabas respondiendo un mensaje…
Es una cuestión de foco. Concéntrate en resolver una cosa y la vas a hacer bien.
Intenta poner tu atención en muchas cosas al mismo tiempo y algo se te va a escapar.
Si empezaste a trabajar en la prioridad que determinaste a las 9:00 y asignaste tres horas, te quedan libres dos horas antes de la hora de comer. Esas dos horas pueden ser para tu siguiente pendiente importante.
Respeta tu hora de comida y come con calma, tu cuerpo -y tu pareja / familia- te lo agradecerá. No te preocupes, que el trabajo sigue ahí, esperándote.
Suponiendo que te reintegres al trabajo a las 15:00 te quedan otras dos horas de trabajo. Elige una actividad que te demande esas dos horas para que puedas terminarla o bien, dos actividades que puedas avanzar en una hora cada una, de forma que te sientas más tranquilo porque estás adelantando un poco.
Así llegamos a las 17:00 que seguramente es tu hora «de salida». Así que apaga la computadora y vete solo o con los tuyos a la sala, al jardín, a la terraza o a donde quieras. Descansa, lee, ve una película y aprovecha para recuperarte, que el día siguiente viene con otras ocho horas de retos y trabajo para resolver.
Tal vez te parezca que esta secuencia es irreal y que con tu ritmo, es imposible llevarla a cabo… Lo entiendo, así que te propongo algo, ¿por qué no haces una bitácora por unos días y anotas tu ritmo de trabajo?
¿Cuántas veces interrumpes los reportes importantes para contestar correos que pueden esperar?
¿Cuántas veces contestas mensajes que no son relevantes?
No hablo de que no hagas «nada más que trabajar sin descanso», hablo de concentración, que es lo que te permite ser productivo.
Anota tu ritmo, las interrupciones que se pueden omitir y observa tu tiempo de calidad en la productividad. Cuando lo veas desde otra perspectiva, llegarás a tus propias conclusiones y harás los ajustes que te sean posibles paso a paso.
Todos organizamos diferente nuestras actividades, lo importante es que tengas claras tus horas de sueño, de comer y de dejar de trabajar. Ocho horas al día para el trabajo es más que suficiente, te lo aseguro.
Así, la próxima vez que alguien te pregunta en qué se te va el día, sabrás exactamente qué responder, porque eres tú quien organiza las actividades qué haces.

#SM #SumaDeTalentos #leadership #julio2020
**Gracias a Idin Vicencio por su colaboración.