Para todos los team leaders…

Reflexiones

En medio de la pandemia COVID-19.

Me resulta imposible no hacer un resumen de lo vivido hasta el momento, para tener de dónde partir.

Trato de ubicar en mi memoria el momento exacto en el que las noticias sobre este virus empezaron a fluir y no lo encuentro.

Es decir, igual que todos los seres humanos, mis recuerdos de esto, empiezan a partir del momento en que la situación -por una o por otra razón- me impacta directamente.

Eso es normal. Nuestra memoria se va anclando en las situaciones que nos resultan relevantes, aunque almacenemos en segundo plano el resto de la información.

El punto es que para mí, todo esto comienza en la semana del 9 de marzo, con warnings por parte de mi jefe en la universidad respecto a que era probable que tuviéramos que migrar a clases en línea un par de semanas antes de las vacaciones obligadas. Así que la planeación empezó a todo vapor y justo a tiempo, porque ni siquiera regresamos a salón de clases después del puente del 16 de marzo. Era obvio, dadas las circunstancias y sin embargo, uno aprende con los años que siempre tienes que estar preparado para todo.

Esos flashes de ajuste previos a la semana del 16 me motivaron a empezar paralela la planeación con el team leader de la agencia en la que soy marketing scrum master. El mismo 16 de marzo, mientras él estaba de regreso del puente por carretera, empezamos a hacer ajustes y en la noche revisamos el plan de trabajo.

Ya no salí de casa. El martes 17 mi junta con los teams de la agencia ya fue virtual y ellos fueron apenas un par de horas a la agencia por lo que necesitaban para trabajar vía remota.

Esa primera semana fue muy intensa. No paramos de trabajar un minuto!! E incluso muchos comimos rápido para volver a conectarnos. Pienso que en parte, era la novedad de la situación y la facilidad de la conexión, pero si profundizo, ahora pienso que también nos movió un poco el miedo. El cambio fue brusco, una innovación total y cada uno sabíamos que teníamos que reaccionar de acuerdo a lo que se esperaba de nosotros a nivel profesional. Evidentemente en términos personales, también nos exigimos mucho.

Sin embargo al hacer el review de nuestra primera semana haciendo home office, las recomendaciones que le hice a los teams fueron:

Disciplina. Marcar tiempos específicos para trabajar, para comer y para desconectar.

Nuestro ecosistema había cambiado ya por completo para ese momento y a partir de ello, necesitamos mantener un equilibrio físico y mental. Podernos conectar, no significa tener que hacerlo.

Así llegamos a la semana dos. Viendo nuevas noticias de salud cada día, algunas poco alentadoras y otras optimistas. El trabajo ha cambiado de escenario y sin embargo seguimos en un ritmo muy productivo.

Las lecciones que rescato de mis círculos cercanos son -supongo- muy similares al resto del mundo:

Hemos aprendido a parar cuando es necesario.

Hemos regresado a lo esencial, a lo verdaderamente importante: al amor, a la fraternidad, a la cooperación. Nada de poses, nada de superficialidades.

Hemos hecho conciencia que lo único que en verdad necesitamos es salud. El resto, se consigue paso a paso.

Le estamos dando el verdadero valor a la tecnología. Es una herramienta maravillosa que nos permite continuar de la mejor manera con nuestra cotidianidad. Pero no se compara en absoluto con el poder -y la necesidad- de un abrazo. El contacto humano es parte vital de nuestra supervivencia, aunque temporalmente debamos evitarlo.

Esta cuarentena nos ha permitido establecer prioridades. Para todos son distintas, pero igual las estamos dejando claras.

Este cambio nos ha obligado como humanidad a hacer un switch de pensamiento: quienes no habían querido actualizarse en términos tecnológicos, se han visto obligados a hacerlo, quienes estaban posponiendo dar el salto a abrirle la puerta a la educación en línea, han tenido que hacerlo, quienes habían pospuesto esa charla consigo mismos por falta de tiempo, ya se han puesto al día, quienes pensaban que todo lo digital era lo único valioso, han descubierto que la vida real es offline…

Esta pandemia es una lección enorme para todos. Cada uno tenemos muchas cosas que aprender, otras que reforzar y muchas más que poner en práctica todos los días.

En términos de salud e investigación, desconozco cuándo y cómo vaya a terminar este capítulo y sin embargo no deja de asombrarme que en pleno siglo XXI con todo lo que sabemos, nadie haya descubierto todavía una vacuna…

En términos espirituales, estoy convencida que la lección será tan extensa como sea necesario para la humanidad.

Somos muchos estudiantes en todo el planeta y mientras cada uno no haga sus propias reflexiones y descubra sus áreas de oportunidad para cambiar y mejorar, será necesario que sigamos encerrados en este salón de clases: COVID-19.

Educación, responsabilidad y sentido común.

Claves de la supervivencia.

Estamos viviendo momentos importantes como género humano. Nos estamos enfrentando al desgaste que le hemos provocado a la flora y a la fauna por cientos de años, al desgaste emocional por ritmos de trabajo muy similares a la época de la esclavitud, pero ahora en lugar de grilletes nos agota la hiperconectividad y recientemente se ha sumado el COVID-19.

He visto interactuar a tres generaciones diferentes con este tema del COVID-19 y todas coinciden en estos puntos: educación, responsabilidad y sentido común.

Nada de pánico, nada de locuras por temores infundados, nada de exageraciones. Estos pilares son los que verdaderamente nos pueden ayudar a pasar mejor esta prueba autoimpuesta como género humano.

Lavarse las manos constantemente es una regla básica de higiene antes de comer y antes y después de ir al baño. Por precaución, porque nunca sabes lo que has tocado y te puedes enfermar. ¡Eso lo aprendes desde pequeño! Así que sumar unos minutos más de lavado de manos no debería ser un problema. Claro, a menos que no sea una práctica regular que lleves a cabo.

Cubrirte la boca al estornudar o toser es otra regla básica de educación. Hacerlo en la parte interior del brazo es una cuestión de responsabilidad y eso también se aprende.

Si estás enfermo de gripa (olvidemos por un momento el COVID-19) lo responsable es no ir al trabajo o a la escuela. De hecho también es un tema de sentido común, porque puede derivar en algo peor o puedes contagiar a tus compañeros. Pocas personas tienen esa conciencia y ese nivel de responsabilidad. Piensan en ellos, en que si no van, los van a regañar, les van a descontar, a poner falta, etc. pero si contagian a los demás, eventualmente se va a perder mucho más. Ya no hay tiempo de eso, si te sientes mal te aíslas 14 días y punto.

Las compras de pánico -me parece- que reflejan una total ausencia de sentido común. Comprar un poco más de lo habitual está bien, es precaución, pero dejar vacíos los estantes sin pensar en tu comunidad es irresponsable. Todos tenemos derecho a la prevención de la seguridad de nuestras familias. ¿Qué te hace mejor que el resto de las personas para acaparar productos? ¿Qué te da derecho a pensar solamente en ti? Este planeta nos pertenece a todos, recuerda eso.

Pienso que si actuamos con responsabilidad y sentido común, será mucho más fácil pasar esta prueba. Si no tienes que salir a la calle, quédate en casa, menos gente conviviendo es mejor por el momento.

¿Lo positivo que rescato de la situación? Mayor conciencia de la fragilidad de la salud y de la importancia de la educación, familias más unidas conviviendo -quieran o no- por más tiempo porque están juntos en casa, menos gastos inútiles porque no van a salir a distraerse para dejar pensar y un repunte en el sentido común.

Hemos salido de muchas situaciones y esta no será la excepción. Solamente hay que elevar los estándares de higiene, ser responsables y no entrar en pánico.

Pronto estaremos hablando de esto en pasado, como una referencia de algo que vivimos. Mientras tanto, seamos responsables por nuestras familias y por toda la humanidad. La vida es igual de valiosa para todos.

Deseos 2020.

Para un mundo como el nuestro.

Estamos empezando un nuevo ciclo, ¡una nueva década! Y la primera semana del año siempre está llena de optimismo, de sueños, de ilusiones y de proyectos.

Eso está muy bien, el punto es que en la mayoría de los casos, se queda en eso: en una semana de entusiasmo que se va debilitando con los días y que pocas veces llega intacto a fin de mes.

El mundo nunca volverá a ser como lo conocimos algunos y los más jóvenes nunca lo conocerán así. Es normal, el tiempo pasa, las civilizaciones evolucionan y todo, absolutamente TODO cambia.

Así que pensando en eso, estos son los 12 deseos -y un pilón- de Suma de Talentos para este 2020 que va comenzando. Uno por mes, para que lo consideres como te quede mejor, como se vayan dando las cosas, como lo necesites, porque la vida es una sorpresa todos los días:

 Sé responsable.

De tus palabras, de tus acciones, de tu vida y de tus decisiones. Deja de echarle la culpa a cuanta persona o situación se te atraviese y asume de una vez que cada paso que das y cada cosa que haces o dices tiene efectos colaterales.

Ama intensamente.

Así, con todo lo que eres y con todo lo que tienes. Ama y no te preocupes por lo demás.

El amor se entrega o no. Se siente o no. Se vive o no.

No hay medias tintas, no hay condiciones, no hay intercambios. El amor ES y vale la pena entregarse a él. **Sí, aquí también aplica el concepto de responsabilidad.

Amar implica ser responsable de ti y del corazón de la persona a la que estás haciendo vibrar con tu amor.

Sé perseverante.

Uno no obtiene lo que desea. Uno obtiene lo que trabaja.

-Eugenio Derbez.  Cómo ser un latin lover-

Exacto. Cuando tienes un sueño, un proyecto, una ilusión o una meta, llámalo como quieras, lo único que puede llevarte al éxito es la perseverancia.

¡Momentos difíciles te van a sobrar! Y vas a llorar y a preguntarte mil veces si estás haciendo lo correcto o no. Vas a terminar en la lona y te vas a tener que levantar. Así es esto. El universo nos pone a prueba una y otra vez para asegurarse que eso que tanto deseas es real y no un capricho.

Los caprichos, si no se consiguen «de inmediato» pasan al olvido. Los deseos del corazón, pasan la prueba más fuerte e implacable que existe: el tiempo.

Sal de tu zona de confort.

Reinvéntate. Deja de decir una y otra vez que tal o cual cosa no son para ti. Hacer lo que ya sabemos es muy fácil, porque lo conocemos y lo dominamos, pero cuando hacemos cosas nuevas y descubrimos que también podemos, ¡ese es el impulso que necesitamos! Salir de la zona de confort a veces da miedo, ¡pero la adrenalina fluye igual con la emoción de lo nuevo!

Comprométete.

Contigo mismo, con tu familia, con tu pareja, con el amor de tu vida, con tus hijos, con Dios, con el universo, con tu país… con quien quieras, pero hazlo. El valor del compromiso    va más allá de decir promesas. Hay que cumplir con lo que se dice, pase lo que pase, porque tu palabra está de por medio.

Quizá te parezca que si alguien no cumple contigo, tú no tienes por qué cumplir con esa persona tampoco. Me permito diferir al respecto. El código de ética con el que cada uno vivimos es distinto y sin embargo, en cualquier parte del mundo, una persona que se compromete y cumple, logra el respeto de quienes lo rodean.

Fíjate objetivos.

Un objetivo nos da dirección. Es importante que sepas lo que quieres hacer, que tengas un plan. Eso te da un mapa general de lo pasos que debes seguir para llegar al objetivo planteado.

¿No sabes lo que quieres? No importa. Seguramente sabes lo que no quieres y eso es ya la mitad del camino. Revisa la lista de lo que no quieres y encontrarás por lo menos un par de objetivos claros en cualquier aspecto de tu vida.

Aférrate.

A la vida, al amor, a la familia, a los amigos, a Dios, a tus hijos, a tu pareja, a tus sueños, a tus proyectos, a tu carrera… ¡No los sueltes! Si tu corazón dice que eso es lo que quieres, ¡aférrate!

La vida no es desechable, las personas y los sentimientos  no lo son tampoco, así que no hay razón para hacer a un lado a todo y  a todos a las primeras de cambio.

Estudia.

Todo lo que quieras, todo lo que te gusta. ¡No importa la edad! Pregunta, compra libros -físicos o digitales- busca asesoría, toma cursos gratis en línea, si puedes paga otros presenciales, pero estudia. Todos los días, 30 minutos al menos. Eso te va a permitir estar actualizado y eventualmente te dará dividendos económicos y emocionales.

Sueña.

Date la oportunidad de crear en tu mente todo lo que quieres tener y lograr. Y cuando hayas diseñado el sueño perfecto, pásalo a papel -o a digital- y planifica.

Un sueño es un plan y los planes tienen pasos. Así de simple.

Si lo puedes soñar, lo puedes lograr.

-Walt Disney-

Hazlo.

No importa que no quede perfecto, no importa que necesite mil correcciones, que no sea tal como lo imaginaste.

Es preferible que sea real y perfectible, a que sea perfecto e irreal.

Solo hazlo. Ya. ¡Hazlo!

Analiza.

Piensa lo que vas a hacer, ¿recuerdas los puntos de ser responsable y comprometerte? Pues hay que considerarlos cuando hagas un análisis de las decisiones que vas a tomar. Escucha a tus miedos y evalúa si son miedos a algo real que puede ponerte en peligro o si son miedos imaginarios porque estás saliendo de tu zona de confort.

Perdona. Perdónate.

La vida es una lección constante y si algo no salió bien, si te equivocaste, si hiciste o dijiste algo mal, perdónate a ti mismo. Perdona a quien te lastimó, a quien te falló. Es tan humano como tú y no puedes instalarte en plan de juez, porque eres el primero que va a pasar a juicio.

Tú haz lo que consideres correcto.

Todos tienen una opinión de lo que «debe ser» en la vida sentimental, en la profesión, en el trabajo, en la familia, en en amor y en la pareja, en la crianza de los hijos…

El punto es que nadie es igual a nadie. Cada situación es diferente porque todos lo somos. Tu mamá no puede entender lo que es tener tu edad y vivir lo que estás viviendo, porque a tu edad ella estaba viviendo otra realidad en un momento histórico distinto.

Tus amigas no pueden decirte cómo debe ser la relación con tu pareja, porque cada una ha hecho lo que ha podido y lo que ha querido con sus respectivas parejas. No hay manuales, no hay generalidades, no ha indicadores de nada. «Si dice tal cosa o si no hace tal cosa, es que no te quiere» Mentira. Cada pareja es como una huella digital. Si las miras a simple vista, se parecen todas. No es así. Cada una es distinta y única.

Tu jefe o tu profesor no puede decirte que no sirves para tal cosa o que no tienes talento. Es su opinión -muy respetable- con base en lo que sabe, en lo que conoce. Pero nada más. No lo sabe todo, porque no lo ha vivido todo, no lo conoce todo. Es un humano más con experiencia en ciertas áreas, no es Zeus y esto no es el Olimpo. Escucha a tu corazón, haz esfuerzos extra, encuentra tu camino y lucha por ti, por tus sueños.

Nadie puede decirte cómo vivir, qué estudiar, cómo sentir…

Confía en ti, en tu intuición, en tus experiencias y disfruta tu vida. De eso se trata cada día, de tomarlo como lo que es: Una nueva oportunidad.

¡Feliz 2020!

La belleza de lo invisible y la magia de los intangibles.

Museo Franz Mayer.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Aprendí a amar los museos de la mano de mi mamá. Artista plástica empírica, con un talento natural para la pintura y una pasión por el aprendizaje, sembró en mí esta semilla del conocimiento que sigue echando raíces cada vez más profundas.

Cuando me siento «abrumada» y necesito «pensar» con calma, mi refugio es el museo. Ese espacio que me garantiza lo que mi alma necesita: silencio, espacios con perspectivas nuevas y todo el tiempo que quiera para contemplar una obra sin ver el reloj.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Me trajo al Franz Mayer la exposición de «Invisible. Diseño en vidrio». Y en el proceso descubrí «Intangibles. Una experiencia digital de la colección de arte de telefónica»

Intangibles te brinda la oportunidad de interactuar con el arte, de entrar -literalmente- con realidad aumentada a una obra de Paul Delvaux y vivirla.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Los detalles y el movimiento dentro de la obra son indescriptibles. Literalmente mágicos. Igual que lo es darle vida a una obra de Magritte.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

El arte y la tecnología se integran de tal forma que no hay espacios, no hay pausas. Y uno se sumerge en ese universo en un segundo.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Invisible es una experiencia completamente distinta. Es vivir el asombro de lo que somos capaces los seres humanos y crear piezas tan hermosas con las manos.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

El vidrio es un material enigmático. Sólido, cortante y transparente. Resistente y preciso y aún así tan delicado y frágil que inspira temor y respeto, el vidrio puede materializar el más dispar universo de formas y usos.

-Emiliano Godoy. Curador-

Cada pieza es perfecta, al punto de que el acceso a cada sala te quita el aliento y te hace preguntarte: «¿En dónde he estado que no había visto estas maravillas?»

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Foto: Suma de Talentos. Tomada en el Museo Franz Mayer.

Me quedo con esta emoción de apreciar el talento de tantas personas en lo invisible y creer con más fuerza que antes en los intangibles.

Son dos exposiciones absolutamente recomendables e imperdibles.

El valor…

Del compromiso.

Imagen: Google

El compromiso es lo que transforma una promesa en realidad

-S. Lehman –

La palabra «compromiso»  viene del latín compromissum.

Compuesta por el prefijo con/com (entero) y promissus (promesa) podemos entenderla como PROMESA TOTAL.

Y es esta promesa total, la que nos guía a través de cientos de momentos difíciles, de retos, de noches en vela y de caminos a veces difíciles de transitar.

Es esta promesa total, la que nos llena de ilusiones, la que nos hace sonreír a veces entre lágrimas y la que nos da fuerzas cuando el cuerpo ya no quiere responder por el cansancio.

A veces el compromiso es con la familia, con los hijos, con el jefe o con los amigos y sin embargo, la mayor parte del tiempo es con nosotros mismos y no nos damos – o no nos queremos dar- cuenta de ello. Y puede ser una dulce satisfacción dar un paso cada día para cumplir con ese compromiso o una losa que nos desgarra la espalda. Todo depende de lo que estemos viviendo y a qué nos hayamos comprometido.

Me gusta mucho el concepto «transformar una promesa en realidad» porque me parece que los compromisos son los cimientos de la vida. Es lo que le da valor a nuestra palabra, lo que nos da credibilidad, lo que nos hace confiables y lo que nos permite sentirnos satisfechos de nosotros mismos.

Ser emprendedor o freelance es uno de los retos más grandes que algunos decidimos enfrentar, porque cuando nadie cree en ti, cuando nadie está dispuesto a «probar suerte» con lo que sabes hacer, es tu compromiso lo que le da valor a cada una de tus palabras.

Estamos comprometidos con los clientes que creen en nosotros, con las recomendaciones que hacen de nosotros, con los maestros que nos enseñaron a hacer las cosas, con nuestros padres por todo lo que nos dieron -y nos seguirán dando-, con nuestros hijos, hermanos, familia, pareja… y siempre, con nosotros mismos.

Estamos comprometidos con la vida misma. Porque cada uno somos una promesa que puede ser realidad.

Sé que a veces el camino es complicado y sin embargo, también sé que si has llegado hasta aquí, si te has comprometido a lograr eso que te propusiste, entonces puedes lograrlo.

Que sea un buen día y una gran semana.

Reflexión…

Foto: Pixabay

Pienso que el reto más grande al que nos enfrentamos los freelancers y/o los emprendedores es la motivación en días -y a veces- en temporadas complicadas.

Hay momentos en los que de verdad el cansancio físico y mental es indescriptible, los procesos y las fechas de entrega son el acicate y los temas económicos son “la cereza” en el pastel.

Y uno mira a su alrededor y se pregunta: ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Esto va a mejorar? ¿Valdrá la pena tanto esfuerzo?

La respuesta a las tres preguntas es SÍ. Rotundo y absoluto.

Cuando crees en tu proyecto, cuando has rebasado los meses de “emoción” por empezar algo nuevo y has superado obstáculos de todo tipo, cuando te vas a la cama pensando en cómo hacer mejor lo que hiciste hoy y se te ocurren ideas todo el tiempo, sabes que estás en el camino correcto.

La parte más difícil de emprender y/o de ser freelance es perseverar.

Seguir pase lo que pase. Tomar descansos y a veces reducir la velocidad, pero seguir con el objetivo en la mira.

ESE es el reto. No los obstáculos en el camino. Eso son pequeñas pruebas de la vida para saber si en verdad queremos lograr nuestro proyecto o si solamente es un capricho, una ocurrencia.

No hay nada específico que nos pueda motivar a todos por igual. Universos distintos enfrentando momentos de vida diferentes.

Cada uno sabemos lo que necesitamos para recuperar el aliento y seguir adelante: un café con una amiga, un paseo, un abrazo, ver jugar a tus hijos, un baño relajante…

Sea lo que sea hazlo. Tómate un break y haz lo que sea necesario para recuperar tu motivación. La vas a necesitar en el siguiente problema a resolver.

Y no te des por vencid@. Si visualizaste ese proyecto, es porque puede ser realidad.

Feliz día!!

Una reseña al estilo de Idin Vicencio.

The Day of Knowledge.

Imagen: Idin Vicencio. The Day of Knowledge 2018.
Imagen: Idin Vicencio. The Day of Knowledge 2018.

Cuando me inscribí al Club de Ciencia de la CDMX… Seamos honestos, lo que yo quería era la playera que regalaban al inscribirse, jamás imaginé que tendría la oportunidad de ser invitado a un día en The Day of Knowledge.

Como miembro activo del Club tienes el honor de ser invitado a un sin fin de eventos y casi siempre a muy bajo costo o bien gratis.

Revisé mi correo y vi: “ Tienes la oportunidad asistir a The Day of Knowledge “ interesante, pensé… “ Totalmente gratis por ser miembro del Club “ ¡Muy interesante!
Gratis, esa palabra me puede hacer pensar que vale la pena ir a un evento, o probar el platillo o hasta recorrer el lugar, en fin que esa palabra es un afrodisíaco para aquellos como yo, que nos gusta lo que la vida nos da…
Así que seguí al pie de la letra las instrucciones y… “ En breve usted recibirá un correo electrónico con su boleto para ser impreso y presentarlo ante nuestros representantes del Club el día del evento.”
El famoso correo electrónico no llegaba, por lo que pensé, bueno era gratis total si no voy no pasa nada, aunque en el fondo sí pasa, porque tenía la ilusión de ver las pláticas “ Clases” de dos personalidades:
Marc Lapadula (Profesor titular en el programa de Estudios de Cine en la Universidad de Yale) sobre apreciación cinematográfica.
Sam Potolicchio (Director de Educación Global y Personalizada en la Escuela McCourt de Política Pública en la Universidad de Georgetown) Lecciones de comunicación a partir de los debates presidenciales de EUA.

Un día… mi teléfono sonó y vi “Unknown“ en pantalla, así como gratis me hace decir Sí prácticamente siempre, Unknown me hace decir, no sé si quiero contestar, sin embargo lo hice y cuál sería mi sorpresa, al ver que eran mis Club Amigos para confirmar mi asistencia, tan pronto colgamos el correo electrónico llegó y ahora sí tenía una cita con el conocimiento.

Centro Cultural Roberto Cantoral
Sábado 29 de Septiembre 2018
10:00 Am.

Según yo tenía tiempo pues me levanté a las 5:25 am, después de una noche de Whiskey y Netflix, muy reconfortante, pero las horas volaron y aunque mi idea era salir a tomar algo tranquilamente cerca del lugar, lo único que pude hacer fue comprar magdalenas en el 7Eleven y trasladarme al Centro Cultural, una vez que llegué 15 minutos antes vi a los embajadores del Club, me acreditaron el boleto, pasé a la zona de registro, me dieron mi Knowledge Kit y listo a hacer Knowledge fila para Knowledge entrar
Los minutos avanzaron y debo ser honesto la fila no sirvió pues abrieron otra puerta e hicimos la Knowledge estampida hacia el interior, eso sí todos sonrientes…
Todos corrían a buscar los mejores lugares y yo decidí primera fila costado izquierdo del escenario butaca cinco, me abrí el abrigo y tomé asiento, crucé mi pierna y cuando iba a Knowledge abrir mi Kit una señorita con antenita cortesía del speaker me dijo: “ Lo sentimos mucho pero estos son para personas con capacidades especiales“
Ante tal argumento, subí las escaleras y me dirigía a ocupar un lugar en lo más alto y otra señorita -misma antena- me dijo: “ Lo sentimos no puede pasar arriba hasta que se llene abajo”, me limité a sonreírle verla a los ojos luego a la antena y bajar unos escalones, una fila tenía a la vieja usanza unos sweaters apartando dos lugares y en medio de estos otros tres vacíos cuando me dirigía a ocupar uno de los vacíos una mujer no muy mayor me dijo “Todos estos están ocupados, son para mis nietos” ¡eran siete espacios más el de ella! ¡Supuse que ella era Blanca Nieves de incógnito! Pero me limité a sonreír y mirar nuevos horizontes…
Finalmente como siempre pasa en la vida, encontré mi lugar, butaca número 14.
Una voz nos indicó tercera llamada ¡y comenzamos!

Imagen: Idin Vicencio. The Day of Knowledge 2018.
Imagen: Idin Vicencio. The Day of Knowledge 2018.