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Yo soy_______

Cuéntame: ¿Qué fue lo primero que vino a tu mente? ¿Tu nombre? ¿Quizá tu actividad profesional? O una característica de tu personalidad…
Es interesante la forma en la que cada uno completamos esta oración. Depende de muchos factores la respuesta que damos y sin embargo, desde mi perspectiva, aquí y ahora, yo diría que eres un talento.
Sea lo que sea a lo que te dediques, la edad que tengas y dónde te encuentres, sé que eres talentoso. Todos lo somos.
Algunos “descubren” su talento antes que otros y sin embargo, en el proceso, en el camino, todos vamos identificando nuestro talento: “Eso” que tenemos dentro, que se nos da con facilidad y que hacemos con naturalidad.
Y si por alguna razón aún no estás seguro de cuál es tu talento, cierra los ojos y siente en el fondo de tu corazón qué es lo que disfrutas hacer, qué es lo que te apasiona y a lo que podrías dedicarle horas y horas sin sentir que pasa el tiempo. Ese es tu talento.
Olvida las métricas económicas o sociales. El talento que tienes es el que te guía, el que te va abriendo paso y te va señalando el camino de una u otra forma.
Así que completa la oración:
Yo soy_________
Y dime quién eres, porque estoy segura de que detrás de la elección de tu actividad profesional, de trabajo o estudios, está tu talento y este espacio es para ti, porque la vida es una Suma de Talentos.
Cree en ti.
Pase lo que pase.

Los cambios son la base de la evolución.
Para algun@s es más fácil que para otr@s, de acuerdo. Sin embargo, un cambio representa muchas cosas en nuestra vida y dependiendo del momento en el que nos encontremos, de la situación económica o emocional entre otras, algunas veces, no se percibe como «cambio» sino como «un derrumbe» que puede ser abrumador y paralizante.
Ya sea que hayas tenido que pasar por un proceso de liquidación en la empresa, que te hayas visto obligado a renunciar por temas personales, que el cambio de trabajo que creías un gran acierto no sea como lo esperabas o que el ritmo de ventas y clientes haya bajado… Es un cambio y hay que verlo como eso, como algo temporal porque así es y porque tu salud mental te lo va a agradecer.
Y en ese momento de transición, donde buscamos respuestas desesperadamente, donde quizá las cuentas se acumulan y los préstamos de amigos y familia se agotan, donde el envío de CV’s es literalmente una cascada de correos o se recorren las calles incansablemente buscando trabajo… Es entonces donde pase lo que pase tienes que CREER EN TI.
Cree en lo que sabes hacer, en tu experiencia, en la calidad de tus productos o servicios. Cree en tu fortaleza, en tu creatividad, en tu espíritu inquebrantable. Cree en que estás haciendo lo mejor que puedes con los elementos que tienes. Cree en que las puertas correctas se abrirán y que todo va a pasar.
Cree en ti. Pase lo que pase. Porque esta la prueba más grande a la que te estás enfrentando: A ti mismo.
Y cuando todo parece muy oscuro o complicado, dejar de creer en uno mismo es lo primero que sucede. Nos preguntamos qué hicimos mal, qué estamos haciendo mal, por qué no lo logramos, etc y en ese proceso, lo único que logramos es hacernos daño a nosotros mismos, lastimamos nuestra autoestima y con el correr de los días, vamos minando la confianza que nos tenemos y nos vamos debilitando.
Creer en nosotros mismos cuando se dan los cambios -por bruscos que sean- es el verdadero reto. Logrando eso, podemos lograr lo que sea.
Solo recuerda las veces que te has sentido segur@ y confiad@, las veces que pasaste todos los filtros para conquistar el puesto que querías o cuando te aceptaron el proyecto en el que tanto habías trabajado.
Piensa en eso, en lo que has hecho bien tantas y tantas veces y mírate en el espejo con orgullo y confianza en ti mism@. Ese es el principio de todo.
Y como dicen los mayores con su infinita sabiduría:
«Esto también va a pasar, tómalo con calma»
Recuerda esto: Tú eres el activo más importante con el que cuentas para lograr todos tus objetivos y creer en ti, forma parte importante de tu nivel de productividad.
LVM / Asesora de alineación para mejorar la productividad.
10 mayo 2021
31 diciembre 2020

Tu debilidad, es tu fortaleza.
Creo que culturalmente estamos acostumbrados a ver nuestras debilidades como algo «negativo.» Hemos escuchado muchas veces, de diversas personas a lo largo de nuestras vidas que no somos buenos para tal o cual cosa y nos hemos quedado con esa información, como si fuera nuestro eje transversal.
Sin embargo, conforme ha ido pasando el tiempo y con la fortuna de alinear equipos de trabajo, dar cursos y clases, he ido confirmando que eso es una equivocación.
Mis «debilidades» son mi fortaleza.
Todo eso que «no soy,» me ha abierto un abanico de posibilidades increíbles para intentar hacer algo nuevo y me ha permitido descubrirme bajo una nueva luz, para mejorar algo que ya sé hacer o simplemente, para mirar con satisfacción lo que hago mejor y dedicarle más tiempo.
Los «no» a veces sirven para que veamos en dónde están los «sí,» funcionan como un faro guía.
Somos seres orgánicos, cambiamos física, mental y emocionalmente todo el tiempo y lo que hoy «no somos» quién sabe, tal vez con el tiempo -si nos interesa- podamos serlo. ¡Uno nunca sabe realmente de lo que ES capaz hasta que lo intenta!
En mi experiencia, he visto florecer individuos que en su momento dijeron: «Yo no sirvo para hacer estrategias»o «Soy un pésimo vendedor» y hoy están cosechando éxitos en esas áreas, que en otro tiempo y espacio consideraron imposibles. Sus «debilidades» les han permitido reinventarse, redescubrirse bajo una nueva luz y se han dado cuenta que simplemente eran fortalezas en proceso de crecimiento.
Así que en pleno cierre de un 2020 muy interesante, me pregunto…
¿Cuáles son esas «debilidades» que enfrentaste estupendamente este año y que hoy son tus fortalezas?
Es momento de reconocerte a ti mismo, lo has hecho muy bien y lo seguirás haciendo mejor. Confía en ti.
Gerardo

*El objetivo de esta charla es compartir con el mundo una pequeña parte de tu historia, algún momento o una situación que haya sido crucial y que te haya exigido ser más fuerte de lo que creíste que podías ser.
¿Cuál fue ese momento? ¿Cómo te sentiste? ¿Cuánto tiempo te llevó tomar una decisión? ¿Cómo te motivaste a ti mism@? ¿Qué pensabas en ese proceso? Y sobre todo, ¿Qué aprendiste de ti y de los demás?
Ese momento fue cuando bailé por primera y única vez en una coreografía de salsa rueda de casino frente a público espectador en el salón La Maraka “La catedral de la salsa”.
Desde que la instructora Angie nos invitó a participar, lo asumí como un reto, sentí alegría y nerviosismo porque tenía un nivel de principiante y con poco tiempo para prepararnos debido a que sólo podríamos ensayar los fines de semana y la fecha de la presentación era en 2 meses.

La decisión de aceptar la invitación tuvo que ser casi instantánea, evaluando los tiempos para ensayar, lo complicado que pudieran estar las figuras de baile. Sobre todo porque soy de la idea que si aceptas participar en cualquier proyecto, te comprometes a dar lo mejor de ti.
Me dije a mí mismo: por muy difícil que sea la situación se debe asumir con valor y decisión, con disciplina y constancia, para lograr el objetivo de forma óptima y satisfactoria. Además que el baile me gusta mucho, es un hobby que disfruto mucho.

Durante el proceso de los ensayos, había momentos que me desconcertaba porque me fallaban los pasos o los tiempos en las vueltas, me ganaban los nervios y la desesperación, llegando a frustrarme.
Pero recordaba mi motivación de seguir con disciplina y constancia, la paciencia de la instructora y que ella hablaba conmigo y con los demás para darnos ánimo y confiar en nosotros aunque ella sabía que el tiempo era cada vez más reducido y a veces las cosas no fluían bien.
Recuerdo bien que nos dijo: el baile es para disfrutarse no para frustrarse ni enfadarse, que se vea en cada vuelta, la sonrisa en el rostro debe fluir, no solo bailen con los pies sino con el corazón.

Aprendí a trabajar en equipo, a ser paciente conmigo mismo, a aceptar mis fallas y errores, a confiar en los miembros de la coreografía, en la couch o instructora y sobre todo confiar en mis capacidades.
Aprendí que debemos ser humildes porque aun los grandes profesionales del baile y coreógrafos también son susceptibles de fallar y los compañeros de nivel avanzado se adaptaron al nivel de los que éramos principiantes, haciendo los egos aun lado y mostrándose cooperativos.

Considero que cada uno de los que participamos en la coreografía aportamos lo más valioso de nosotros mismos: nuestro tiempo.
Gracias a los ensayos y al día de la presentación, se logró camaradería e integración; fue un gran logro, porque teniendo factores en contra como el poco tiempo: algunos compañeros no podían acudir a los ensayos porque trabajaban en fines de semana y algunos otros que iniciaron los ensayos se fueron saliendo, así que la instructora tuvo que hacer varias modificaciones sobre la marcha.

*Tres consejos para motivar al mundo
En tiempos de crisis, lo mejor es conservar la calma, evitar actuar impulsivamente, darse un tiempo para tomar las mejores decisiones y recordar cuáles son nuestros principales motores en la vida que nos hacen estar bien y seguir avanzando.
Aprender para saber, saber para servir, servir para vivir, vivir para amar y amar para trascender. Considero que es importante aprender y aprender bien para saber servir, servirnos a nosotros y servir a otros para vivir con amor, con amor propio, amor a la vida, amando lo que somos y hacemos lo cual nos llevará a trascender como base de una sana convivencia.
Por más difícil que sea la situación, no desistas ni te des por vencido, puedes tener derrotas y caídas, pero gracias a ello conocemos las victorias porque podemos levantarnos y seguir. Si tenemos paz interior, podremos tener la libertad para tomar mejores decisiones, sin miedo a la incertidumbre.
Para todos los team leaders…



